Hay que recortar, hagámoslo

El Estado del Bienestar está sufriendo recortes, y eso nadie lo puede negar. Mientras unos tratan de maquillarlo, los otros presumen de que esos recortes son la solución que podemos esperar si ganan los primeros el 20 de noviembre, tratando, así, de persuadir al electorado para redirigir el voto hacía sus urnas.
Por toda España estamos viendo recortes. Los hemos visto en Madrid, en Cataluña, en Castilla la Mancha y ahora, también, los empezamos a ver en Baleares. La oposición, en todas estas comunidades liderada por PSOE, crítica todas y cada una de las decisiones que pasan por la tijera y llaman, aunque siempre adelantados por sindicatos e indignados, a la movilización. En Baleares, las proclamas de indignación ante los primeros recortes van acompañadas de mensajes proféticos que vaticinan mayores recortes por parte del gobierno popular de José Ramón Bauzá en un futuro próximo y de una coletilla que suena a “ya os avisamos”.
Efectivamente, por lo que respecta a las islas, el gobierno autonómico, después de una importante reducción de la administración, aprobó un Plan de Saneamiento con el objetivo de reducir el déficit que cifraba el recorte en aproximadamente unos 380 millones de euros. El presidente Bauzá, sin embargo, en la presentación del plan advirtió que la ciudadanía no notaría el recorte. No obstante, contradictoriamente, miembros de su gobierno ya adelantan algunos recortes, rebautizados como reajustes, en educación de cara al próximo curso. Todo esto a la vez que se acaba con las subvenciones a los sindicatos y con casi 80 liberados sindicales que tendrán que volver a sus puestos de trabajo dejando en la calle a sus sustitutos. No obstante, ni en Baleares, ni en ninguna comunidad, se tiene que pedir disculpas por la acción. La crisis la conocemos todos, el déficit ya lo conocemos y por lo tanto si tras años de despilfarro hemos de recortar, la ciudadanía lo ha de entender. Todos estos recortes se explican dentro de una coyuntura extraordinaria y una crisis asfixiante que acarrea unas exigencias que, por supuesto, no gustan, pero que hay que soportar.
Quienes protestan ante el recorte en el gasto público no dan soluciones reales. ¿Recortar de otro sitio? Complicado, y es que volviendo a la realidad de Baleares, Educación y Sanidad representan el 60% del presupuesto, poco menos de 2000 millones de euros. Si de ahí no se puede recortar el trauma puede ser mucho mayor en otras áreas. Áreas tan importantes como Asistencia Social, Juventud, Empleo o Formación, juntas suman el 12% de lo que suman Educación y Sanidad, por lo que el margen de maniobra es mucho más fácil en las dos últimas áreas, pese a que éstas sean más que ningunas otras los estandartes del estado del bienestar. Y el hecho de que resulta traumático el recorte en otras áreas lo tenemos en las críticas que ha generado la supresión de subvenciones a sindicatos o la reducción en subvenciones a asociaciones culturales. Así que, o recortamos drásticamente de otras áreas o metemos mano en los pilares del bienestar.
Muchos no son partidarios, precisamente, del recorte del bienestar, porque insisten en que muy al revés se precisa de más inversión y que la reducción de presupuesto en estas áreas supondrá un descenso en la calidad de los servicios. No obstante, el tiempo es maestro y nos ha enseñado que cuando se han aumentado las inversiones en Educación o Sanidad, éstas no han aumentado siempre su calidad. El exsenador y exconseller Jaume Font me decía en una entrevista que era muy aleccionador el hecho de que ni después de haber construido 5 hospitales más en las islas las listas de espera hubieran reducido ni de que el servicio o la calidad hubieran aumentado. El mismo Font me daba acto y seguido una clave que pocos parecen ya ignorar y esa es la búsqueda de la eficiencia, hacer más con menos. Pero la eficiencia no es la solución al déficit, sino la solución al recorte para no perder calidad en los servicios, para no perder calidad en el Estado del Bienestar.
El déficit es real y el recorte necesario y como dijo en una entrevista Duran i Lleida, “miente” el que lo niegue. No podemos criticar el recorte, lo único que se puede criticar es que se recorte mal. El Estado del Bienestar debe ser recortado en el sentido en que debe hacerse más con menos y eso se llama eficiencia.

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