Presupuestos dolorosos

Hace algunas semanas, escuchaba decir al director del CRE, Antoni Riera, cual era la receta que necesitaba Baleares para salir de está crisis. Lo tenía claro, el problemas que tenemos es un exceso de paro y déficit que supone un enorme agujero que imposibilita traducir el crecimiento económico en bienestar. De este modo, la receta se basaba en: reducir el déficit público, recapitalizar la banca y hacer una transformación del modelo productivo. Con el objetivo de reducir el déficit, apostó, incluso, por reducir partidas en educación y en sanidad, admitiendo que sería doloroso aunque no se tenía porqué perder ni en bienestar ni en servicios, tan solo aumentando en eficiencia.
Precisamente esta semana, el ejecutivo de Bauzá ha presentado los presupuestos de Baleares para el próximo ejercicio, aunque debido a las idas y venidas de Grecia y Papandreu -con final más feliz de lo esperado-, han quedado en segundo plano en la actualidad informativa. Es significativo que ya tengamos el proyecto de presupuestos elaborado, principalmente por dos cuestiones: porque somos la primera autonomía en hacerlo y porque no los tuvimos el año pasado.
Estos presupuestos se resumen de manera sencilla y fácil, aumentan en 16 puntos el total del presupuesto dedicado a pagar la deuda pública, lo que se traduce en que pasamos de dedicar el 5% del presupuesto a pagar nuestras deudas a dedicar el 21%. Atendiendo que de esta manera y por ese camino se reducirá drásticamente el déficit y, al ser nuestros principales acreedores entidades bancarias, de paso se recapitalizará de cierto modo la banca, se está cumpliendo con dos de los pasos que recomendaba Antoni Riera. De este modo, reconociendo a Antonia Riera como autoridad en la materia, parece que a priori estos presupuestos cumplen con los objetivos que se han de establecer para dar lugar a la salida de la crisis.
Muchas consellerías se ven afectadas en cuanto a sus asignaciones, pero, concretamente, por lo que respecta Sanidad y Educación, mientras que es difícil calcular la variación de la primera por la fusión de dicha consellería con la de Asuntos Sociales, la segunda sufre una reducción del 3% sobre el total de los presupuestos y de 55 millones respecto a los últimos presupuestos elaborados. ¿Cómo debemos valorar ésto? Primero hay que tener en cuenta que donde se recortará será en la contratación de interinos, como ya ha sido anunciado; en la eliminación de diferentes Direcciones Generales como por ejemplo la de Política Lingüística -lugar por donde se empezó-; o en la previsión de subvenciones. Muy posiblemente podamos calificar ésto de “doloroso”, pero también muy posiblemente lo podamos valorar de necesario.
Naturalmente, no nos podemos lanzar a la privatización de servicios básicos, a la reducción de bienestar, pero aún lejos de esto la coyuntura exige gestos, y recortar el gasto parece inevitable. De momento, hay que cumplir con la receta y, como no podía ser de otra manera, será doloroso.
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