Matrimonio a la fuerza

¡Bodorrio a la vista! ¡La política balear se nos va de boda! Lliga Regionalista y Convergència per les Illes preparan su romántico enlace para dentro de seis meses. Así lo anunciaron los padres de los novios, Jaume Font y Josep Melià, que durante estos seis meses negociarán las condiciones para casar a sus hijos.
Estamos presenciando lo que es todo un matrimonio de conveniencia, no solo porque deberán pasar por una difícil negociación sino porque no existe el amor entre los novios. Lliga y Convergència mantienen unas diferencias tanto ideológicas como circunstanciales que hace muy complicado que a largo plazo el matrimonio no acabe en divorcio.
Será difícil llevar las diferencias entre el regionalismo de la Lliga y el nacionalismo de Convergència. ¿Hasta que punto podrán convivir los nacionalistas de estelada y que promulgan el famoso dret a decidir con el regionalismo constitucionalista? Cabe recordar que Jaume Font presentó su formación apartándola de todo debate identitario, mientras que lo primero que hizo Josep Melià al coger las riendas de la desaparecida Unió Mallorquina fue reforzar el carácter nacionalista de su formación que posteriormente trasladaría a Convergència.
Por otra parte, nadie puede obviar el incómodo momento que se producirá cuando deban encontrarse todos esos antiguos uemeros desencantados, ahora lligueros, cuando se encuentren con algunos de sus antiguos compañeros de la desaparecida formación. De la misma manera, costará que algunos convergentes, cuyas juventudes incluso participaron en la manifestación del 31D por la autodeterminación, estén dispuestos a aceptar las directrices de Font dada su procedencia popular.
Es obvio que no existe una relación de especial cariño ni amor entre ambas formaciones, más después de que en los pasados comicios se disputaran el mismo espacio. Para ambas formaciones lo mejor sería que la otra no existiera para poder acaparar el centro político balear. Font y Melià han caído en la cuenta que Mallorca es una isla demasiado pequeña para que convivan ambas formaciones y como ninguna está dispuesta a tirar la toalla, han pensado que si no puedes con el enemigo únete a él. Saben que juntos pueden conseguir fácilmente una digna representación en las próximas elecciones, que puede incrementarse si suman a los desencantados en la part forana con el Partido Popular fruto de sus políticas en materia lingüística. Si crean una nueva marca, saben que pueden realizar además algún que otro fichaje proveniente de Manacor que dé tirón a la formación.
La dificultad de poder conseguir representación y la inminente necesidad de irrumpir en las instituciones es lo que empuja a ambas familias a unirse mediante este matrimonio. Pese a que se vea complicado que la formación tenga proyección de futuro, sus coincidencias políticas a corto plazo lo permiten. Pero como un matrimonio sin amor está condenado al divorcio, si no queremos un divorcio a la italiana conviene que ambas formaciones acuerden la separación de bienes, es decir, que la integración de ambas formaciones no pase de una coalición puramente electoral que se pueda romper en cualquier momento evitando que alguna de las dos salga perdiendo.

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