La Asignatura Pendiente

A. Cortès/ Palma

Mariana Paz e Ismael Manchón son las dos caras de una misma moneda. Mariana de 20 años y nacida en Palma es estudiante de Ingeniería Aeroespacial en la Universidad Politécnica de Madrid y le avala tener el mejor expediente académico de su promoción en Baleares tras las Pruebas de Acceso a la Universidad de 2010 con una nota de 9’53. Ismael, de la misma edad y también nacido en Palma, sin embargo, abandonó los estudios sin haber acabado la educación secundaria obligatoria. No obstante, Ismael ha demostrado ser un joven trabajador y recientemente ha obtenido el Permiso de conducción de Transporte Público (BTP) y el Permiso Municipal de Taxista con el que en breve empezará a trabajar al volante. Sea como sea, Ismael pone cara a un dato muy negativo en las Islas Baleares como es el 41% de abandono escolar prematuro. ¿Qué ha llevado a Mariana y a Ismael por caminos tan distintos?¿Qué les distingue?¿Cuales son las causas de los problemas educativos en Baleares?¿Hay soluciones?

La participación de las familias en la educación, escasa y necesaria

Si se le pide a Mariana la clave de su éxito no duda un segundo: “He tenido mucha suerte por haber vivido en un entorno en el que se me ha premiado por estudiar. La familia es clave”. De la misma manera, Ismael reconoce la importancia de la familia en los estudios. “No tenía un apoyo que me dijera estudia ni nadie en quien fijarme” lamenta.
Albert Abad, presidente de la Federación Autónoma de Asociaciones de Estudiantes de Baleares (FADAE), coincide en esa importancia del entorno familiar y valora con tristeza la escasa involucración de los padres en los estudios de sus hijos. “Es una pena que las familias no participen en la educación de sus hijos, es muy necesario” afirma Abad. “Deberíamos haber sido más agresivos desde la administración con la concienciación de los padres: ¿Y tú, padre, qué haces para la educación de tus hijos? ¿Cómo así eres tan irresponsable?” plantea Damià Pons, conseller de Educación desde 1999 a 2003 y catedrático de Lengua Catalana en la UIB.
El presidente de la Federación de Asociaciones de Padres (FAPA), Jaume Ribas, recuerda que la tasa de universitarios en Baleares es de las más bajas de España, lo que significa que los padres tienen poca formación y no les es sencillo involucrarse en temas educativos. Además no niega que “existe una barrera entre padres y profesores por culpa de los dos” y explica que “se deben formar a los profesores para que entiendan a las familias y a las familias para que entiendan a los profesores”.
Cristina Fiol, presidenta de la Confederación Católica de Padres de Alumnos (CONCAPA), coincide con Ribas en la existencia de esa “barrera” entre padres y profesores y lo atribuye a que “los padres no están formados” en su tarea educativa y “deben formarse, -afirma- creo en las escuelas de padres”. El tema de las escuelas de padres es visto con distintos ojos por quien fuera conseller de Educación de 2003 a 2007, Francesc Fiol, quien afirma ser “pesimista con las escuelas de padres y este tipo de acciones”. “Es un problema de mucho calado” opina el exconseller.
Biel Timoner, director del Instituto para la Convivencia y el Éxito Escolar –organo consultivo de la actual Conselleria de Educación-, considera que es cuestión de tiempo. “Si tenemos mejores resultados educativos tendremos una sociedad y, por lo tanto, unos padres más formados e implicados” expresa Timoner.
Un modelo económico poco exigente
Por otra parte, Ismael reconoce otro motivo que le llevó a abandonar los estudios: “Quería trabajar para tener dinero y poder comprarme mis cosas”. Herminio Domingo, catedrático en la Facultad de Educación de la UIB apunta directamente a ese factor. “La cultura de valorar más la consecución de un sueldo que el desarrollo de competencias influye en el fracaso escolar” apunta. Por su parte el exconseller Fiol reconoce y lamenta que “el modelo económico de Baleares no ha exigido formación” en lo que coinciden los demás entrevistados. “El cambio de modelo económico exige formación y a su vez es necesario cambiar el modelo económico para incentivar la formación. Es un pez que se muerde la cola y por lo tanto requiere planificación” señala Ribas desde FAPA. Timoner no comparte que el actual modelo no requiera formación. “El turismo cada vez exige más formación para ofrecer un servicio de calidad” recuerda.
Precisamente, la crisis y la escasez de oportunidades en el mercado laboral ha provocado que en el último año muchos jóvenes retomen sus estudios así como que aumenten aquellos que desean acceder a la universidad. Sin embargo, es evidente que esto no nos puede consolar.
¿Profesores poco preparados?
Mariana Paz tiene claro que además del papel de las familias es también muy importante el papel de los profesores. “Un profesor tiene que estar mejor formado y más valorado” opina la estudiante de Ingeniería Aeroespacial. Con ella coincide Cristina Fiol que cree que “muchos profesores han estudiado magisterio por comodidad y les falta vocación y formación”. Sin embargo, Domingo, que trabaja con estudiantes de magisterio no está de acuerdo. “Mis alumnos están muy orientados y motivados” afirma con contundencia el catedrático.
Sin embargo, Xisca Prats, profesora de inglés en educación primaria, reconoce algunas deficiencias por parte del profesorado. “En la diplomatura nos enseñaron conocimientos, pero no a transmitirlos” confiesa la joven profesora de tan solo 27 años. En la misma línea que Xisca Prats se dirige Gabriel Caldentey, secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza de las Illes Baleares (STEI-i). “El sistema de selección no es el más idóneo, sería más importante evaluar la práctica docente que los conocimientos” opina el sindicalista. En el mismo sentido Francesc Fiol señala que “tenemos gente que ha accedido a la docencia con controles que no son los deseables”.
Sin embargo, lejos de estas apreciaciones se encuentra el exconseller Damià Pons quien considera que “la inmensa mayoría del profesorado es el mejor formado de la historia de la educación en Baleares”.
Llorenç Ramis, profesor de secundaria de Lengua y Literatura Castellana en el Colegio Llaüt–colegio situado en el Parc BIT- da la clave para evitar deficiencias y considera que “el profesor siempre debe estar formándose, debe ser un profesional”.
Dificultades de la educación para enfrentarse a los cambios
En cualquier caso, a los factores ya señalados hay que añadirles un vertiginoso cambio en el propio alumnado así como otras dificultades que acaban traduciéndose en los datos negativos que señalan diversos informes.
El último informe PISA apunta cómo los alumnos del archipiélago no alcanzan la media española en ninguna de las disciplinas evaluadas por este organismo, siendo estas: lectura, matemáticas y ciencia; encontrándose por debajo de la media de los países de la OCDE. Por su parte el Ranking de Excelencia Educativa de 2011 elaborado por la organización Profesionales por la Ética -asociación civil de ámbito nacional de profesionales de distintas áreas interesados en temas que afectan a las familias- que deja a Baleares a la cola en educación española solo por encima de Canarias también señala que casi la mitad de los alumnos de las islas terminan la ESO con niveles de retraso, debido a que han tenido que repetir algún curso.
“Estamos ante una generación con habilidades nuevas pero con más dificultades en el control atencional, les cuesta leer. Ahora quieren una información dosificada y esquematizada” explica Herminio Domingo que estudia este campo. Llorenç Ramis, que cada año se encuentra nuevos alumnos, plantea como “notas que llegan a la ESO y no saben leer, no saben entonar ni acabar una frase, y así es difícil comprender el conjunto de un texto”.
Ramis además habla de los métodos introducidos los últimos años y hace una reflexión: “La interacción de los alumnos y la introducción de las nuevas tecnologías está muy bien pero los libros o la lectura deben tener un papel importante en la educación”. Xisca Prats por su parte defiende una alta participación de los alumnos y opina que “aunque se precisen más recursos, es recomendable trabajar en grupos pequeños y que los alumnos se diviertan”.
Bartomeu Llinàs, historiador, pedagogo y conseller de Educación desde 2009 a 2011 plantea el problema de los cambios con la vista puesta en las nuevas tecnologías. “La educación no sabe cómo enseñar en una sociedad donde los alumnos adquieren la mayoría de sus conocimientos fuera del centro” explica. Biel Timoner confía en un equilibrio en los métodos para hacer frente a los cambios y afirma que “hay que hacer cambios pero con conocimiento. Por supuesto, los profesores que empiecen deben estar formados en las nuevas tecnologías”.
Entre esos cambios, además de las nuevas tecnologías, hay uno en el que se hace muchos énfasis. “No se ha adaptado el sistema educativo al incremento de población extranjera y eso descompensa los resultados” considera Jaume Ribas. Mientras, el catedrático Herminio Domingo se muestra convencido de que “la escuela inclusiva es positiva, enriquece a unos y hace sentir cómodos e integra a otros”, postura con la que no está del todo de acuerdo Biel Timoner desde el Instituto para la Convivencia y el Éxito escolar. “Puede ser que enriquezcan el sistema, pero los alumnos que vienen de fuera y tienen que integrarse bajan el nivel. Mientras se adaptan la escuela debería ser más exclusiva. La atención a la diversidad es imposible para los profesores si sales de unos márgenes” valora Timoner.
Inestabilidad del sistema, ¿Ha llegado la hora de un pacto?
La actuación de la administración política es considerada por todos un factor también a tener en cuenta. “Hemos de evitar los bandazos en la educación” considera Llorenç Ramis en referencia a los cambios legislativos frutos de la continua alternancia de gobierno en Baleares en la última década.
Precisamente en este contexto y con tal objetivo la actual Conselleria de Educación de las Islas Baleares está trabajando en un Pacto Educativo cuyo documento base ha sido presentado meses atrás. Albert Abad desde FADAE lo tiene muy claro y se muestra entusiasta: “Llegar a un gran pacto educativo puede ser lo mejor y más grande para el sistema educativo”. Con él coincide Bartomeu Llinàs quien afirma que “lo más importante es un pacto que dé estabilidad y continuidad. Sin un pacto podemos avanzar, pero avanzaremos muy despacio”.
No obstante, sobre esa posibilidad Biel Caldentey se muestra pesimista y afirma: “Yo que llevo muchos intentos fallidos, soy muy escéptico con que se pueda llegar a un pacto”. Desde Conselleria y el Instituto por la Convivencia y la Excelencia Educativa, Biel Timoner es un poco más optimista y explica que “es posible el pacto educativo, aunque habrá que superar algunas barreras”.
Un reto complejo que no se puede posponer
Es evidente que los problemas de la educación son un grave problema para la sociedad Balear y a la vez un problema cuyas causas dependen de una gran complejidad de factores que se tienen que afrontar conjuntamente por parte de todos los actores de la comunidad educativa así como de la sociedad en general. De este modo, a la sociedad de las Islas Baleares le toca enfrentarse a unas deficiencias que ha pospuesto demasiado tiempo y que, si no se han pagado ya, pueden pagarse caro en el mañana. Es hora de afrontar la asignatura pendiente de las Islas Baleares.
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