¿Un giro a la izquierda?

“Hay que dar un giro a la izquierda”. Es una consigna repetida por muchos miembros del PSOE y que se ha convertido en una hoja de ruta que parece no tener discusión para ellos en el camino para redibujarse, renovarse y volver a aspirar a entrar en las instituciones. Está claro que la renovación, no tanto de personas como de ideas, de recetas, de imagen y de discurso, debe tener lugar tras la sangría de votos de las últimas citas electorales. Pero ¿debe la izquierda dar un giro a la izquierda? Mi conclusión es que no.
En primer lugar cabe seguirle la pista al origen de esta premisa. No es nada difícil de encontrar. Yace en el nuevo rumbo político marcado por la agenda del 15M. El movimiento revolucionario, desde sus primeras manifestaciones, unió a los dos partidos mayoritarios en un solo ente, recordemos el PPSOE, esgrimiendo eso de que son mismos perros con distintos collares y atribuyendo a los, en horas bajas, ejecutivos socialistas haber aplicado medidas tan de derechas como las que hubiera aplicado el Partido Popular. Es necesario recordar, en ese sentido, el paquete de ahorro presentado por Zapatero donde, entre otras medidas de ajuste, se incluía el primer recorte de la democracia al salario de los funcionarios. Sin embargo, más allá de ese paquete, necesario aunque reprochablemente tardío, y de contadas medidas susceptibles de ser calificadas de derechas, como la supresión del impuesto de patrimonio, sería necesario recordar que la gran estrategia del Gobierno Zapatero para afrontar la incipiente crisis fue toda una puesta en marcha de recetas de izquierdas. El keynesianismo en estado puro fue lo que pretendía ser el fracasado Plan E, cuyo mayor error de planteamiento es que con él se estaba alimentando a la agónica burbuja inmobiliaria sin aprovechar el tiempo que brindaba para reorientar el modelo productivo del país. Pero errores aparte, las políticas fueron de izquierdas. No obstante, al final, el mensaje, de que el PSOE gobernó con ideas de derechas, ha calado en la estructura del propio partido, que ahora busca en el vistobueno quincemero su vuelta a los ruedos. Lo que no han entendido es que ese votante está perdido, y que tras su largo letargo en las citas electorales no se ha despertado para votar al bipartidismo.
En todo caso, la conclusión que el PSOE sí debe sacar del 15M es que ha dibujado un nuevo escenario político. Un escenario en que la fragmentación parlamentaria irá in crescendo al ritmo que también lo harán las formaciones colocadas ya a su izquierda, lo que explica que, pese al desgaste del Gobierno popular, las encuestas muestren como los socialistas no levantan cabeza. Pero, sea como sea, en este nuevo plató, el Partido Socialista no puede buscar rascarle los votos a Izquierda Unida, ya que la fuerza a la que disputará el Gobierno será al Partido Popular. Los socialistas deben intentar, como siempre han hecho, sumar a sus fieles el voto indeciso y moderado, esos 2 millones de votantes que se levantan ahora sobre la sólida base de los 9 millones de inamovibles votantes populares a nivel nacional y que hasta ahora no han rechazado el bipartidismo.
El giro a la izquierda además pierde fuelle si atendemos al propio espectro sociológico que reflejan las encuestas, donde a nivel nacional mientras hasta casi un 30% se declara de centro-izquierda, solo el 10% se declara de izquierda. Tendencia que se incrementa en Baleares donde si el centro-izquierda baja solo al 25%, la izquierda lo hace al 3%. Además cabe señalar que, según encuestas, entorno al 72% de los votos perdidos en el descalabro socialista de 2011 eran de personas que se declaran en el centro o centro-izquierda. Esto último recuerda la importancia de acercarse al declarado centro, que a distintos niveles siempre ronda el 40%. A esto hay que sumarle que si otras fuerzas, como en Baleares puede darse el caso con el PSM-IV-ExM, avanzan hacia la izquierda puede haber una saturación de ese espacio mientras se abandona el electorado de centro-izquierda más moderado.
Avala todo eso además, el hecho de que quienes están marcando la senda del socialismo europeo, los socialistas franceses, volvieron al poder después de que saliera elegido en primarias abiertas François Hollande, el candidato de los seis postulados situado más al centro, habiendo todo un abanico de posibilidades más a la izquierda desde Royale o Aubry hasta llegar a Valls o Montebourg.
De este modo, los socialistas, a distintos niveles, deben buscar mantenerse en sus principios de un centro-izquierda moderado, de una socialdemocracia capaz de llegar a consensos en cualquier dirección con la bandera de defender un estado del bienestar sólido, tanto amplio como bien financiado, si lo que quieren es captar a ese espacio de votantes indecisos con el que disputarle ser la fuerza más votada al Partido Popular en un escenario político cada vez más fragmentado. ¿Giro a la izquierda? Why?
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s