Mesquida, chapeau

Los hay que lloran. Los hay que piden perdón y agachan la cabeza. Luego, los hay que se niegan y dimiten. Todo el mundo recuerda las lágrimas de Elsa Fornero, ministra de trabajo italiana, al anunciar la reforma laboral propuesta por el gobierno tecnócrata. Tan dura era la medida que la tecnócrata no puedo evitar deshacerse en llantos mientras la anunciaba. La interrupción del discurso de Bosch en la graduación de la UIB, sus disculpas por los recortes y su rostro serio son otra fotografía de la dureza de las medidas que la crisis obliga a aplicar. Pero lo hasta ahora inédito, es que la dureza de las medidas a las que empuja la coyuntura haga dimitir a un conseller. Es el caso de Antoni Mesquida.
Aunque las lágrimas o las disculpas se ajusten mucho más a una muestra de sensibilidad, Mesquida es quien con su dimisión acredita aún más si cabe esa sensibilidad con su área y su sector. Lo decía en este mismo espacio hace poco más de un mes, el titular de Salut tenía muy claras sus prioridades y sus principios y eso podía crear más de un quebradero de cabeza al Govern. Y a estas alturas ha quedado demostrado. El cargo no era algo que entusiasmara al conseller y por ello sus principios no iban a quedar atrás. Para ello, manos libres. Mesquida quería total libertad para aplicar su criterio. Evitar el cierre de hospitales o atender a immigrantes sin papeles eran algunos de los objetivos que su conciencia le dictaba. Hizo lo que pudo y enamoró a su sector. No obstante, siempre mantuvo diferencias con el resto del equipo de Govern. Al final dimitió.
Un recorte en los presupuestos en Salut de hasta 200 millones, el obligado cumplimiento del Plan de Reequilibrio Económico y Financiero -y con él el previsto cierre de hospitales- debido al rescate, así como las desavenencias y presiones recibidas debido a su política de nombramientos -en que el carnet de partido no era ningún mérito-, han sido razones que han sobrado a Mesquida para que presentara su dimisión. Nuevos recortes y cerrar hospitales iba en contra de su criterio, y por ello ha abandonado. Como dejó claro desde un principio, pesaban más sus principios que sus ganas de ser conseller de Salut.
Por ello Mesquida se convierte en héroe. Un político que antepone sus principios al cargo, que aplica su propio criterio, que obra con total sensibilidad hacia su sector y que se niega a la sumisión. Un político que utilizó el diálogo y la prudencia como principales herramientas de trabajo. Un político que se negó a recortar y abandonó por ello. Mesquida, chapeau.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s