Esquizofrenia

Por fin ha llegado. Era una de las asignaturas pendientes de este Govern. Se ha hecho esperar, pero al final ya lo tenemos y hay que aplaudirlo. Baleares aplicará el impuesto de patrimonio. 25 millones de recaudación es lo que se prevé y no es una cantidad a la que se le puedan hacer ascos. Sigue siendo un misterio la razón por la que el Govern y el Partido Popular en Baleares se haya negado a aplicarlo durante tanto tiempo. Habiéndose subido impuestos como el IRPF a nivel estatal o el Céntimo Sanitario sobre los hidrocarburos en Baleares y en plena vorágine de recortes era imposible argumentar la no aplicación del impuesto sobre el patrimonio. Sin embargo se hacía. Y lo hacían personas que ahora han cambiado radicalmente su discurso y han olvidado por completo los argumentos que utilizaban.
“Recuperar este impuesto no tiene otra explicación que la esquizofrenia, una esquizofrenia que hace que actúen sin criterio claro y sin norte definido. Claro, hoy dicen una cosa y mañana dicen otra, hoy lo bueno para el ciudadano es una cosa, mañana lo es otra; escuchen, son capaces de decir una cosa y la contraria en cuestión de días”. Esto es un fragmento de una intervención parlamentaria del diputado menorquín Antoni Camps atacando el cambio de criterio del Partido Socialista con respecto, precisamente, al impuesto de patrimonio. En esa intervención, siete meses atrás, el diputado popular ofreció, después de suscribir palabras de José Luís Rodríguez Zapatero a favor de la supresión del impuesto, toda una argumentación en contra que a día de hoy no tiene desperdicio.
“En estos momentos en la Comunidad Europea solo un país tiene un impuesto similar al impuesto de patrimonio, que es Francia. Otros países, por ejemplo, Italia lo derogó en el 92; Austria en el 94; (…) Suecia en el 2007; escuche, es que usted nos quiere traer hacia atrás, usted quiere llevarnos hacia atrás. No lo haremos”. Eran palabras de Camps. Por lo tanto de sus palabras se deduce que el diputado menorquín debe pensar que el Govern nos está llevando hacia atrás.
“Tenemos muchos motivos para continuar manteniendo la bonificación del impuesto de patrimonio. Un principio fundamental, nosotros entendemos que desde la administración no se puede castigar al ahorrador, no se puede. Son dos modelos diferentes, ustedes defienden a los despilfarradores y nosotros a los ahorradores (…) Defendemos al pequeño ahorrador, defendemos precisamente esta manera de entender la vida y más ahora en estos momentos de crisis. (…) No cuente con nosotros para esta política, en esto no nos entenderemos”. Es duro pensar entonces que el Govern esté ahora maltratando a esos “pequeños ahorradores” -pequeños ahorradores con patrimonios superiores al millón de euros-.
“Recaudaríamos 23 millones según la Agencia Tributaria. Pero podría producirse una deslocalización de patrimonios, podría producirse que algunos dijeran, escuchen, me voy a vivir a otra comunidad donde tengan una fiscalidad más beneficiosa. Y entonces no solo perderíamos el impuesto de patrimonio, también perderíamos el IRPF y otros impuestos. Ingresaríamos 23 millones pero podríamos perder otros”. Así proseguía la argumentación de Antoni Camps. ¿Habrá avisado del fatal error a Aguiló y Costa? Sea como sea, no parece que hayan tenido presente el argumento.
“No seguiremos en la línea de subir impuestos, solo lo hacemos cuando es por pura necesidad, cuando no queda otro remedio” concluyó el diputado su intervención. Apenas un mes después, el Govern anunciaría la aplicación del Céntimo Sanitario. El impuesto de patrimonio debería esperar. Quizás es que hubiera alternativa a esos 23 millones, que la tesitura de que no hubiera “otro remedio” no había llegado, pero de mientras, para ahorrar 26 millones, se anunciaba el cierre de los hospitales Joan March y General.
Este viernes, tras el anuncio de que el Govern aplicaría este impuesto, el propio Camps se alegraba y a través de Twitter se preguntaba sobre qué hablarían los partidos de la oposición ahora que “los que más tenían” -siete meses atrás “pequeños ahorradores”- iban a pagar el tributo. Un cambio de discurso que puede alegrar a la ciudadanía, ya que rectificar es de sabios, o que puede preocupar, ya que es todo un síntoma de esquizofrenia, “una esquizofrenia que hace que actúen sin criterio claro y sin norte definido. Claro, hoy dicen una cosa y mañana dicen otra, hoy lo bueno para el ciudadano es una cosa, mañana lo es otra”.
[Diario de Sesiones con intervención íntegra de Antoni Camps http://web.parlamentib.es/repositori/PUBLICACIONS/8/ple/PL-08-030.pdf]
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