Lección de consenso en la UIB

Decía la recién fallecida Margaret Thatcher que para ella el consenso era “el proceso de abandono de todas las creencias, principios, valores y políticas. O sea, algo en lo que nadie cree y a lo que nadie pone objeciones”. “¿Qué gran causa habría sido luchada y ganada bajo el lema: “Estoy a favor del consenso”?” llegó a preguntar la Dama de hierro. Es posible que la que fuera primera ministra británica tenga algo de razón, en cuanto a que la herramienta del consenso no sirve para dar grandes pasos ni profundos cambios. Sin embargo, aunque puedan ser más pequeños o más cortos, los cambios o pasos avanzados bajo el paraguas del consenso son más sólidos, más estables y mucho más duraderos. El consenso es la gran llave del progreso. Su espíritu es lo que da sentido a la democracia, a la representativa. Cuando hablamos de democracia, hablamos de que la soberanía reside en el pueblo, en la totalidad del pueblo y no en la mayoría. Y precisamente, como en esa totalidad caben opiniones y sensibilidades muy distintas es necesario el consenso.
Todo eso es aplicable a cualquier ámbito. También lo es a la universidad y a sus estudiantes. Por ello, es una gran noticia el pacto de permanencia al que han llegado las dos asociaciones estudiantiles de la UIB, Iniciativa d’Estudiants d’Esquerres (IDEES) y Joves Estudiants de les Illes Balears (JEIB). Tras quedar empatadas en la elección de la comisión permanente del Consell d’Estudiants, sus líderes, Gabriel de Hevia y Margalida Sastre respectivamente, han llegado a un consenso para hacer una comisión permanente y un órgano plural. Con esta especie de pacto a la italiana -ya saben, la alianza de las dos principales fuerzas de izquierda y derecha- De Hevia será el nuevo presidente, Sastre ocupará la secretaría y Andrés Salom, también de JEIB, la tesorería. La comisión la completarán un representante de JEIB, uno de IDEES y cuatro independientes.
Ambas organizaciones, de las que no podemos olvidar su simbiosis con Joventuts Socialistes, en el caso de IDEES, y de Noves Generacions, en el caso de JEIB, han aparcado la ambición de ocupar plenamente con sus colores la comisión permanente del Consell d’Estudiants y han decidido acercar posturas para encontrar puntos en común que les permita una comisión del órgano plural, donde todos los estudiantes estén representados. Porque si algo caracteriza los universitarios es su pluralidad. Puede que haya influido por ambas partes el temor de quedar fuera y no han querido que la avaricia rompiera el saco, pero en su gesto está el compromiso con los universitarios que confiaron en ellos de ser representados y de traer sus propuestas al frente del órgano. La defensa de una universidad pública de calidad, la oposición a los recortes y a la subida de tasas y hacer del órgano un ente apolítico son los puntos en común a los que manifiestan haber llegado. Probablemente no haya forma más eficaz de alcanzar el objetivo de la despolitización que la nueva condición plural del Consell d’Estudiants.
Habrá que ver si esta peculiar alianza funciona y lo hace en favor de los universitarios, si ambas organizaciones son capaces de cooperar y dejar de lado intereses políticos. Si el experimento sale bien, De Hevia y Sastre habrán dado una lección a quienes dicen eso que el consenso es una fórmula inútil e inviable, habrán dado toda una lección política.
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