Entrevista a Sergio Guzmán


“Si interpretara a Urdangarín le acabaría cogiendo cariño”

La improvisación tal vez sea su mejor cualidad. Prueba de ello es esta entrevista: sin nada preparado, de manera espontánea y como un diálogo distendido entre amigos surgen las preguntas. Sergio Guzmán (Palma, 1992) es un joven español, de los que aún no se ha ido a Alemania, que busca un hueco en el mundo de la interpretación. Lleva tiempo formándose para ello y poco a poco se introduce en este “mundillo difícil”, como lo define. Entre corto y obra ha trabajado en Crackòvia (TV3). Desprende frescura, sinceridad y la sonrisa se le escapa con facilidad. Tiene claro que a día de hoy “hay más optimismo que oportunidades” pese a que oportunidades las tiene. Entre broma y broma confiesa que no le desagradaría interpretar a algún corrupto e incluso admite que si interpretara a Urdangarín, por empatía, “le acabaría cogiendo cariño”.

-¿Qué buscabas al salir de Mallorca?

-Cuando quieres ser actor no sabes ni a donde vas ni qué te vas a encontrar. Me fui porque quería ser actor, y no sólo actor, sino ser actor y de los buenos. Ahora estoy consiguiendo encontrarme con cosas que me gustan. 
-Pero el camino no ha acabado.
-No, ni mucho menos. Ahora estoy a la mitad, más cerca de seguir adelante que de arrepentirme y dejarlo. Está claro que es un mundillo difícil, pero hoy en día ¿qué no es difícil?
Por lo tanto, ¿hacía dónde vas?
-Mi meta es conseguir el hueco en el cine por el que estoy luchando. 
-¿Hay oportunidades o sólo optimismo?
-Hay oportunidades. Más optimismo que oportunidades, pero hay oportunidades. Uno debe molestar a la gente y estar ahí hasta que salga algo.
-¿En un contexto social como el que vivimos puede ser uno optimista? 
-Está difícil, pero uno no se puede resignar. Uno de los colectivos que más lo están pagando es precisamente el de los actores, pero todo el mundo está mal. Hay que pensar que habrá tiempos mejores y por lo tanto hay que seguir. 
¿Es fácil interpretar papeles de alegría en los tiempos que corren?
-Actuar es crear una mentira y hacer que sea verdad. Cuando interpretas a cualquier personaje creas una realidad paralela.
Entonces, es un alivio ser actor hoy en día.
-En cierto modo sí. Al fin y al cabo el teatro es terapia. Tienes la suerte de entrar y salir del mundo en el que vives cuando quieres.
¿Ser actor es ser psicólogo?
-No es ser psicólogo pero sí tener mucha psicología. Necesitas entender al personaje que vas a interpretar.
-¿La crisis que se vive servirá para inspirar obras y papeles? 
-Es muy probable. El teatro como el cine beben mucho de la realidad.
¿Te ves interpretando una persona que va a ser desahuciada?
-Sería muy interesante. Lo que vemos es la mitad, vemos el momento del desahucio, pero toda la angustia y agobio que viven estas personas hasta ese momento debe ser interesante de conocer. Hacer el papel, en teatro, en un corto o en una película, de una persona que va a ser desahuciada sería un personaje muy bonito, ya me entiendes.
-¿E interpretando a alguien que va a ser juzgado por algún tema de corrupción? En España la corrupción da para superproducción.
-[Ríe] Podría hacerlo. El problema es que acabaría cogiendo cariño a mis personajes. En el momento en que te metes en su piel empatizas con él, tratas de comprenderle, intentas entender qué le ha llevado a hacer eso. Pero no me desagradaría.
Por lo tanto, no descartamos verte en el papel de Urdangarín en una tv movie.
-[Ríe] Yéndome a Qatar.
-Y no a catar vinos ni mujeres… 
-[Ríe] No, eso no. [Sigue riendo] ¿Interpretarle? Si lo hiciera, como he dicho, le acabaría cogiendo cariño, pero sin duda lo haría.
-¿En qué papel te gustaría actuar? 
-Me gusta interpretar el papel de personas con trastornos psíquicos, como la esquizofrenia. Son papeles muy interesantes por lo que te obliga a estudiar. Lo de los desahucios también me ha parecido interesante.
-¿Quien aprende a interpretar detecta mejor a quién interpreta en la vida real? 
-Sí, con solo mirar acabas dándote cuenta de quien va por el mundo con una máscara.
-¿Y hay mucha gente con máscara?
-Muchísima. Estamos en una sociedad en donde la gente no puede ser quien es ni decir tranquilamente lo que siente.
-¿Lo dices por experiencia?
-Lo digo por experiencia [Ríe]. Pero de cada vez lo hago menos, ya no controlo ni escondo lo que siento o pienso. 
¿Uno utiliza la interpretación para la vida cotidiana?
-La vida es teatro. Actuar es útil para superar obstáculos como la timidez, por ejemplo. Me preguntan que si por ser actor sé mentir y admito que hay veces que actúo, pero, eso sí, siempre trato de ser sincero. Siendo actor, interpretando todo el día, te acaba dando pereza actuar en la vida real.
No se puede vivir la vida como una película.
-En la vida hay momentos de película, pero hay que vivirla siendo quien eres. 
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