El epitafio de Bauzá

De Bauzá se podrán cuestionar muchas cosas. Demasiadas. Pero hay una que no se puede poner en entredicho. El president del Govern tiene una habilidad en la que destaca por encima de muchos. Quizás el mérito no sea sólo suyo, tal vez sea también de su gabinete o de su equipo de comunicación. Pero como es él quien da la cara, habrá que atribuírselo a él. Bauzá es una auténtica máquina de hacer eslóganes. Nadie como el presidente deja a su paso tantas consignas y frases enlatadas. “Sabemos lo que hay que hacer”, “se ha acabado la cultura de la subvención”, “creemos en la libertad, no en la imposición” o “no gobernamos para las próximas elecciones sino para las próximas generaciones” son sólo algunas. Hay más, muchas más. Pero hay una que tiene un futuro marcado, una preparada e idónea para firmar su epitafio político: “Todos somos necesarios, pero nadie es imprescindible”.
Nadie sabe en qué momento puede tener que ser pronunciada. Quizás sea tras una jocosa llamada telefónica de Font y Pastor en una larga noche de 2015 o quizás tras una sentencia del Tribunal Superior de Justicia, no está claro. El lugar también es incierto. Puede ser la sala de prensa del Consolat o la sala de prensa de la sede regional del PP. Lo que está garantizado es una convocatoria de prensa urgente, todos los periodistas esperando el momento, una comparecencia tensa y Bauzá totalmente solo, sin nadie que le acompañe, ni Gómez.

Con la voz entrecortada, cabizbajo y con una media sonrisa forzada, aparecerá con papeles entre las manos y se colocará detrás del atril. Con su frente sudando debido al calor de los focos, empezará. No redactaré el discurso ya que “gratis” eso sólo lo ha hecho Antoni Alemany y sólo según éste. Pero además de “siempre he dicho que no venía a vivir de la política” y que “la política es un oficio para un tiempo determinado”, una frase aparecerá: “Todos somos necesarios, pero nadie imprescindible”. “Yo tampoco y por eso me voy”, se entiende. Así se irá Bauzá, así lo dejará todo. Bauzá será capaz de en su muerte política firmar un discurso que, pese a todo, será aplaudido por sus fieles.       

Quizás me equivoque en todo, tal vez incluso tarde en llegar el momento, pero en lo que tengo casi total seguridad es que el día que Bauzá abandone le acompañará esa frase enlatada, lista para servir en un velatorio. “Todos somos necesarios, pero nadie es imprescindible”, ese será el epitafio político de Bauzá. Al tiempo.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s