Redacción con espíritu Barça

“Confirmat el primer fitxatge estival de Diario de Mallorca: Alexander Cortès torna a la disciplina del diari més prestigiós de l’illa!”. Así informó Aitor Vallespir en Twitter de que este verano, a partir de mañana, repito prácticas en Diario de Mallorca. Desde luego, el símil futbolístico es más que acertado. Tengo la teoría de que la carrera periodística y la carrera futbolística tienen numerosas similitudes, sobre todo en lo que se refiere a los inicios. De la misma manera que pasa con quien quiere ser futbolista, cuando de pequeño -y no de tan pequeño- uno dice “quiero ser periodista”, recibe una palmadita en la espalda de los que piensan “pobre iluso”. Ser periodista, como ser futbolista, es en cierta manera un sueño. Uno no tiene los cromos, pero cuando ve los informativos, escucha la radio o lee el periódico identifica a sus cracks y a sus referentes. De pronto, con un poco de suerte y sin darse cuenta, el sueño se cumple, uno esta ahí, al lado de los que siguen siendo sus ídolos. En el periodismo como en el fútbol, esa primera suerte de compartir campo de batalla con las personas en quien antes te mirabas siempre llega en verano. En el caso del fútbol, la cantera se estrena en los partidos de pretemporada, citas sin importancia ni relevancia pero en las que se vuelcan para demostrar lo mejor de ellos mismos. Y exactamente lo mismo sucede en el mundo del periodismo, el becario -cariñosamente “practiquero” en Diario de Mallorca- prueba su suerte en verano, esperando no defraudar y confiando ser titular para el míster en el próximo partido. En ese sentido, no me puedo quejar de Diario de Mallorca -y por algo repito-. Su redacción está empapada de espíritu Barça. No sólo por los pósters de las paredes. No sólo por la cantidad de craks en plantilla. No sólo porque su estrella sea el Messi del periodismo balear y tenga, como el argentino, por némesis a un personaje de perfil engominado y criticada prepotencia. Ni tampoco porque también esté el Iniesta del periodismo en las islas, la estrella humilde, de temperamento inalterable, admirado como nadie por el gremio y cuyos goles pasan a la historia. También están el Villa, el Xavi, el Puyol y tantos otros, pero me paro porque no quiero parecer ni friki ni pelota. Pero el rasgo de espíritu Barça con el que me quedo como practiquero es la inspiración guardiolana -para mí siempre será Guardiola- de los jefes de sección que dan un voto de confianza a la cantera. Porque uno, como becario, va a la redacción sin desayunar y con la barriga vacía para tragarse todos los marrones que le echen. Pero cuando se da cuenta de que se le dan pequeñas oportunidades para demostrar su nivel o cuando de pronto se ve alineado en el Gamper, lo agradece y se ve pequeño, y entonces lo agradece aún más. Verse, como practiquero, llevando temas que el mismo día firman Nekane Domblás o Miquel Àngel Font, le dan a uno complejo de inferioridad y le demuestran esa inspiración guardiolana en la redacción. Un verano más llega el momento de la cantera y de los becarios. Suerte es ser practiquero y jugar en una redacción con espíritu Barça. 
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