Desnortados

Después de dos años de haber salido del Govern, los ahora partidos de la oposición aún no se han ubicado, aún no han asimilado sus papeles. Tienen claro que están en la oposición, pero no obstante siguen sin haberse repartido los roles de cada uno con su nueva condición. Es difícil saber a cual de los dos corresponde el papel de principal partido de la oposición. Con apenas un tercio de los diputados del PSIB, Més logra demasiado a menudo eclipsar a los socialistas. Més es quien hace la oposición, copa los titulares y marca la agenda. El PSIB se limita a poner el ruido de fondo.

La clave de que Més protagonice las noticias en prensa es que siempre va más lejos que el PSIB, sea en propuesta, en valoración o en calificativo. El PSIB a veces se siente marginado, se sabe a remolque de Més y trata de ser más contundente. Cuando lo hace deja a la coalición como la formación moderada y a los socialistas como la formación más nacionalista y más a la izquierda del hemiciclo. Si eso sucede en un día de relajación de Més, la cosa chirría, los econacionalistas quedan demasiado moderados, y en esa posición no se sienten cómodos. Entonces a la siguiente ocasión Més va más lejos y deja al PSIB donde siempre. Esos son los pasos del baile, pero la coreografía es larga.

Los dos partidos se van cambiando su posición, y mientras el otro no esté quieto saben que no se pueden dejar de mover. Més siempre se adelanta al PSIB en propuestas y movimientos. Incluso cuando la oposición se acaba acercando al Govern -rara vez-, los primeros en dar el paso son Més. Los socialistas son quienes aceptan las propuestas de los nacionalistas. El PSIB es más lento en sus movimientos y cuando acelera se pasa y derrapa.

En su pérdida de orientación, llega el momento en que Més se acaba creyendo la principal fuerza de la oposición, y propone una moción de censura, pisando acelerador y dando salto mortal. Ahí llega el momento en que el PSIB marca territorio, y, cansado de moverse al ritmo de Més, frena en seco. La coalición queda chafada al recordar su realidad. El PSIB recupera autoridad en la oposición.

Luego toca volver a la rutina, a los movimientos rápidos y contundentes sin pasarse en el pedal. Que si ahora tú, que si ahora yo. Con el mareo constante queda más de uno desnortado. Del despiste se jacta el PP, que, al contrario, con el papel de Gobierno en mayoría absoluta bien aprendido, de demasiado aprendido también se pasa en los pedales.

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