Les Balears independents!

“Som una comunitat autónoma independent!”. Así cerraba Ana María Aguiló su intervención en el debate a una moción el pasado martes en el Parlament. Aunque la dama de hierro de la política lingüística mencionó algo de no permitir injerencias de ningún parlamento, ni de ningún catalán, no dejó muy claro el sujeto del cual reivindicaba la independencia de Baleares. No sé lo que habrá deducido el resto, pero por cómo siguió el plenario todo hace pensar que en su arenga se refería al único sujeto del cual, además de Europa, depende políticamente Baleares: España. Sí, a la Reina del Twitter le ha quedado pequeño su reino en la red y quiere ser quien guíe al pueblo balear hacia una soberanía en la que reinar. Hay quien puede pensar que después de que en agosto declarara que, como diputada, su lengua era el catalán, pudiera haberse sentido indignada ante la última sentencia del Constitucional relativa a la función pública. Pero no, primero porque aún se desconocía la sentencia, y segundo porque su aliado en su cruzada contra la patria grande, Antoni Camps, defendió luego la razón de reivindicar la independencia de nuestra comunidad. El condeduque del Twitter, valido de Ana María I, criticó con dureza la inversión en Baleares de los Presupuestos Generales del Estado. Camps los calificó de “injusticia”, “escarnio”, “menosprecio”, “maltrato”, y “burla hacia los ciudadanos de estas islas”. Calificativos más que suficiente para abogar por que “som una comunitat autónoma independent”. El diputado menorquín, en su agresivo discurso por la secesión, no sólo parafraseó al conseller que le ha declarado la guerra al buen español Montoro, Vicente Marí, quien dijo eso de que “parece que para algún ministerio Baleares no es España”, sino que abiertamente reprochó al Gobierno central que se trate a las islas “como el pito del sereno”. La inversión del Estado en Baleares pasa de los 168 millones finales que se aportó a las islas en 2013 a 66. Cifra inferior incluso a la cantidad anunciada de partida el ejercicio pasado, por ese entonces de 74 millones. Cada ciudadano de Baleares recibe en inversión 200 millones menos de lo que recibe de media el ciudadano español. Todo ello después de que cada balear en concepto de solidaridad aporte de media 729 millones al resto del estado, siendo junto a los ciudadanos de la capital (Because Madrid is fuuuuuuun), los únicos que salen perdiendo de la solidaridad. Así se entiende el discurso de Camps o que Miquel Ramis hablara de “desprecio” del Estado hacia las islas. Con todo, parece lógico que la soberana de Twitter, Ana María Aguiló, reivindicara la independencia del archipiélago. Ah, ¿que hablaba de independencia respecto a Cataluña? De acuerdo, que la Generalitat haga sus cuentas, que las nuestras con el Estado no salen. 
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