El juego de tronos ha empezado

Nadie dudaba que la calma tensa del PSIB tenía sus días contados. Todo el mundo sabía que se avecinaba una guerra, lo único que no se tenía claro era entre quién y quién. Finalmente, el día ha llegado. Aina Calvo rompe, al menos lo escenifica, con Francina Armengol, y anuncia su candidatura para ser cabeza de cartel en 2015 a unas primarias aún no convocadas. La ruptura era el golpe más fuerte que podía recibir la estabilidad interna de un partido que hasta ahora ha rodado cuesta abajo pero, aunque de manera forzosa, manteniendo la unidad en la caída. Calvo era la persona a quien presumiblemente más podía temer la líder de los socialistas isleños. Pensar que la portavoz de los socialistas en Palma es en esta guerra David contra Goliat es un error. Las fuerzas se miden a la par, e incluso por el desgaste de Armengol en la oposición, Calvo puede incluso tener cierta ventaja frente a su rival. Su candidatura la ha descolocado, de manera inesperada no sólo ha bloqueado la capacidad de reacción del aparato del partido, hábil en frenar ofensivas internas, sino que obliga a la vez a Armengol ha convocar esas primarias, que aunque prometidas, de momento no están convocadas. Calvo no sólo se anticipa en la escena mediática, también se anticipa en las aguas internas, y eso es tan o incluso más relevante que lo anterior. Dejar descolocada a la secretaria general del PSIB, no es sólo iniciar la batalla mediática sin que ésta haya preparado la estrategia y el discurso para sus huestes, sino que también significa que Armengol ha pasado por alto movimientos en el interior de su formación y que ha perdido el control de la situación, lo que hasta la fecha siempre había tenido. Calvo es la gran esperanza para todos esos militantes del PSIB que se han visto marginados por el aparato, y el gran temor de los miembros del aparato a ser marginados. La lucha entre Calvo y Armengol, si llega a darse, no será tanto ideológica, que también ya que deberán marcar distancias entre una y otra para buscar más apoyos, sino de promesas internas. Dentro de este escenario, el fuego cruzado serán susurros, ya que ninguna tiene la victoria garantizada y a ninguno le interesa quedar en el lado de los vencidos. También está por ver si nacen nuevos bandos, lo que supondría un error ya que debilitaría la ofensiva de Calvo contra el aparato y daría alas a Armengol. El juego de tronos ha empezado, la duda sigue estando en cómo acabará.
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