Desfilaremos en París

“Hay una edad de oro del periodismo y los periódicos a la vuelta de la esquina, no sé si va a ser una esquina que esté un poco lejos, y no sé si todos los que desembarcamos hoy en Normandía desfilaremos en París, pero desde luego habrá desfile en París”. Con estas palabras presentó Pedro J. Ramírez ante los decanos de las Facultades de Periodismo de toda España el cambio de piel que hace dos meses vivió El Mundo.
Más allá de las consideraciones que se pueden hacer tras su marcha sobre él como periodista, como personaje mediático, sobre su huella en la agenda política del último cuarto de siglo, o sobre la significación de su marcha en una sociedad donde la libertad de prensa es supuestamente un bien sagrado, creo oportuno valorar de Pedro J. su mensaje a quienes aspiramos a coger el relevo del periodismo en un futuro no tan lejano.
El cambio de piel, con el paywall en la web, la apuesta por Orbyt o un formato como El Mundo de la Tarde, tienen una gran trascendencia para todos aquellos que desde las facultades de Periodismo nos preocupamos por nuestro futuro. No es fácil aguantar cuatro años de apuesta por una vocación, dando lo mejor de uno mismo, con la absoluta incertidumbre y pesimismo instaurado con respecto a nuestro futuro. El aliento de nuestra generación, de tal vez pobres ilusos que creemos que sonará la flauta, todo creyendo en que la profesión tiene un futuro, puede no ser más que el último coletazo de una profesión que muere; nuestra convicción en que la crisis del periodismo no es más que una transición de la que, una vez superada, nos beneficiaremos, puede ser el autoengaño de quien se niega a aceptar la realidad. 
Por ello, cuando se produce ese desembarco, esa apuesta, y por fin hay una bandera que guía y da sentido a esa creencia de la transición de la prensa hacia un futuro mejor, el aliento de la cantera del periodismo tiene sentido. Han sido cuatro años en que nos han bombardeado de noticias negativas respecto a nuestro futuro: despidos, erres y cierres. Un mazazo detrás de otro, que, sin embargo, en ningún caso nos han abatido. Por ello, esas palabras de Pedro J. augurando esa edad de oro, por fin justificadas en hechos y estrategias claras, son toda una inyección de confianza para nuestra generación. Su apuesta por convertir esa crisis en transición y la defensa de la existencia de ese futuro mejor es un legado que los jóvenes periodistas protegeremos. 
Ya es demasiado tarde para nosotros, estamos alistados a la batalla que debe lidiar el periodismo, la valentía del desembarco es nuestra esperanza. Sí, desfilaremos en París.    
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s