Armengol no es la única

5.341 personas votaron contra Armengol en las primarias. Es decir, 5.341 militantes y simpatizantes socialistas no la ven la más apta para gobernar Baleares. Detrás del éxito de la victoria y la mobilización conseguida, queda el dato que el 45 por ciento de las bases del PSIB prefieren a otra líder antes que a ella. El 55 por cierto restante la apoya. Pero hay división dentro del partido. Y no se trata de una facción minoritaria. Poco más de 1.000 votos, apenas nueve puntos, separan a acólitos y escépticos. La oposición interna manda en agrupaciones importantes como Palma, Calvià, Andratx, Santanyí, Felanitx, Manacor, o en Menorca. Armengol revalida su liderato, pero éste sale muy cuestionado de las primarias, a falta de un rotundo espaldarazo que negara la disidencia.

Pero Armengol no es la única que tendrá que trabajar para ya no sólo convencer al electorado balear, sino a su propia base. No, no es la única. El liderazgo de Bauzá vive sus días de mayor debilidad. El apoyo unánime de su partido fruto de verle como artífice de la mayoría absoluta se ha desvanecido. Sus alcaldes lo ven como un lastre de cara a revalidar sus cargos. Su falta de sintonía con la mayoría de ellos y la aparición de perfiles con más proyección, le están dejando solo. El akelarre del pasado viernes en Muro escenificó la soledad de Bauzá, cuyo control del partido no le garantiza el apoyo interno. En su último congreso, con dos tercios de abstención, un cinco por ciento de la militancia le castigó con el voto en blanco. Hoy el castigo sería, con total probabilidad, muy superior.

No está claro que ande mejor Biel Barceló en su liderazgo de Més. Si ya de por sí era cuestionado por una moderación que no gusta a algunos sectores de la coalición, el pasado octubre recibió un sutil revés al ser superado por Fina Santiago en la asamblea constituyente del partido(¿?). Fue por sólo siete votos. 326 y 319. Pero resulta sintomático si se analiza el peso de las formaciones de las que provienen uno y otro. 

Tampoco se vislumbra un liderazgo fuerte más allá de las Cariátides. Jaume Font fue elegido líder del Pi. Sin embargo, algunos sectores de la formación lo ven con recelo por su origen popular; y si no, todo el mundo coincide en que quien goza de popularidad y debe ser cartel en las próximas elecciones es Antoni Pastor. En Esquerra Unida, Manel Carmona -apuesto a que más de uno no le pone ni cara- no es que su liderazgo sea débil, es que nunca lo ha tenido. Tampoco parece que Aina Díaz le permita ser cartel. Y qué decir de UPyD. Juan Luís Calbarro es portavoz a falta de un líder claro.   

Pues no, Armengol no es la única.
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