La erótica de la república

Si tienes eyaculación precoz, consulta con tu médico. Pido disculpas por que este vaya a ser el inicio de un texto para un acontecimiento histórico como es la abdicación de un Rey. Y no es más que el principio. Pero es el mejor consejo que se puede dar tras el orgasmo colectivo del republicanismo tras el anuncio. Una cosa es disfrutar de los preliminares y otra es irse por una masturbación mental fruto de una fantasía. España tiene ahora el récord de participación en una orgía tántrica. Pero, señores, contaré hasta tres, chasquearé los dedos, y todos volveremos a una realidad en la que al PP le queda año y medio de mayorías absolutas. Qué se le va a hacer. Podemos es el primer partido convertido en viagra en lugar de bisagra y ha emocionado a más de uno. Pero hay que tratar de contenerse. Que sino todo esto es muy adolescente. Y de lo que se trata es de alcanzar una democracia madura.


El Rey abdica. Pero, a diferencia de otras, el papel de nuestra monarquía es tan etéreo que se queda casi en lo folclórico. Y no niego su utilidad. Digo esto, porque el resultado es que tras la abdicación no cambia nada respecto a antes. Sobre todo me refiero en cuanto a aspiraciones republicanas. Ante la encrucijada se puede tratar de abrir el debate, por supuesto, pero no cabe esperar que cambien determinadas posturas. Así que tras el mensaje del Rey, coitus interruptus. Pero claro, no hay nada más sensual que la sutil insinuación. 


También hubo gemidos. Y por alguno toca pedir disculpas a los vecinos que oyeron a una España que se iba en placer. Entendemos que tienen niños pequeños y que dar lecciones de democracia a escandinavos, a Benelux y a los países de la Commonwealth fue incluso agresivo. Pero ellos no saben lo que es vivir en el sur. Aquí se lleva la pasión.


Una vez todos relajados, volvemos al tema. Que el Rey ha abdicado. Sí, pero tratad de evadir la mente que siempre ayuda. Hay quien recomienda cantar, pero no lo hagáis con el Himno de Riego. Que precisamente de riego sanguíneo se trata. Ahora, para transcurrir hacia una España republicana toca reformar la Constitución, y luego ya sí someterlo al tan ansiado referéndum. Perdón, fijo que con la palabra alguno ya se me ha ido. Para eso hacen falta dos tercios de las cámaras. Y -gatillazo va- Rajoy tiene 185 diputados y un programa que -en esto cumplirá- no habla de república en ninguna de sus páginas. Tampoco la recuerdo en el PSOE. Así que toca seguir con monarquía parlamentaria y con Felipe VI.


Mientras llega la mayoría republicana a las instituciones -alguno llegando al clímax- habrá que ver cómo afronta el nuevo Rey -gatillazo again- su papel y los retos que le esperan. Tal vez hasta pueda tener efecto castrante. Y esta es mi preciosa aportación a la historia. Perdón por cortar el rollo.
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