Qué pasará en las próximas elecciones

Qué pasará en las próximas elecciones nadie lo sabe. Cómo quedará el Parlament tampoco. Hay tendencias marcadas: el hundimiento del bipartidismo, el auge de Podem o la fragmentación del voto. A partir de ahí, todo pronóstico puede ser erróneo. Pese a ello, aquí va el mío: PP 26-27, PSIB 14-15, Podem 9-10, Més 5-6, Pi 1-2, EU 0-1, UPyD 0-1.
Mantener a PP y PSIB como las dos primeras fuerzas, no plantear una mayor incidencia de Podem o seguir barajando la entrada de partidos como el Pi, EU o UPyD -que hubiera sido indiscutible hace un año- pueden convertir el pronóstico en conservador. Ahora bien, mi cálculo está hecho sobre una pérdida de un tercio de los votos respecto a las últimas autonómicas de los dos grandes en cada una de las islas y con Podemos con más del doble de respaldo que en su única concurrencia, las europeas.
Queda un largo camino. En cinco meses pueden pasar muchas cosas. Pero si bien los síntomas de recuperación pueden amortiguar la caída del PP, parece inevitable que explote la burbuja de la mayoría absoluta. Eso sí, la concurrencia de Podemos puede movilizar a mucho votante conservador que ya había decidido quedarse en casa. La caída libre del PSIB en los últimos cuatro años sumada a la concurrencia de Podemos, le condenan a una importante pérdida de apoyos, solo maquillada por la revalidación del diputado de Formentera, el más barato en votos.
El papel de Podemos es lo más imprevisible, pero si cogemos de referencia sus resultados en las europeas donde se colocó como tercera fuerza en Baleares con más de 27.000 votos, tenemos en cuenta su meteórico ascenso desde entonces y el frenazo de los últimos meses con su entrada en la brega política y el que puede sufrir ante la concreción de su programa, pensar que puede quedarse con 60.000 votos en todas las islas no parece descabellado. De hecho representaría el 16% del voto, porcentaje parecido al que se le ha dado en muchas encuestas a nivel nacional en intención directa de voto.
Si Més tenía garantizada su tendencia al alza hace un año, la imposible rivalidad con Podemos por una presencia mediática que nunca han tenido los econacionalistas la hacen más complicada hoy. Pese a ello, la consolidación de la coalición, los intentos de integración de Esquerra -pese a la posterior frustración- y el descenso del PSIB hacen que en Més aún haya esperanzas de crecer, y eso puede traducirse, en el mejor de los casos, en un diputado más en Mallorca.
A partir de aquí la cosa ya es más complicada. En primer lugar está el Pi, que ha pecado de poca ambición en su disputa por los votantes de centro-derecha y cuyo conocimiento en la sociedad es casi nulo. Pese a eso, su estructura heredada de sus formaciones madre -CxI y Lliga-, hace pensar que pueda conservar gran parte de los apoyos conseguidos en las últimas autonómicas. Por entonces sumaban 24.000 votos. Aún pudiendo haber perdido apoyos en la fusión, también pueden contar con desencantados del PP, siempre y cuando la presencia de Podemos no anime a concentrar el voto por eso del voto útil. Con más de 20.000 votos ya estaría la presencia garantizada y con posibilidad de alcanzar incluso un segundo diputado.
Luego está por ver si Esquerra Unida -y su plataforma salvavidas Guanyem- logra conservar los apoyos de las generales y las europeas que le hubieran dado representación en las autonómicas. La fuerza y mayores posibilidades de Podemos en su mismo espacio pueden condenarles a repetir los resultados de las últimas autonómicas, muy lejos de la entrada en las instituciones. Tal vez el nombre de la marca Guanyem puedan darles un empujón y salvar in extremis su entrada.
En una situación similar a EU se encuentra UPyD. Hace un año su entrada, a tenor de los resultados tanto en europeas como en generales, parecía garantizada. Sin embargo, varios factores le ponen complicadas las cosas. La primera, la pérdida de la bandera españolista, ya que las políticas de Bauzá han desmontado el discuro del ‘PP vendido a los catalanistas’ que promovía la formación magenta años atrás. El rasguño que puede suponer Vox, con un discurso territorial muy parecido, entre sus votantes es otro factor que puede debilitarles. Y finalmente, como para el resto, la presencia de Podemos cambia el escenario. El discurso de fuerza minoritaria y alternativa al bipartidismo que le funcionaba entre los jóvenes, puede no servirle de nada frente a la formación de Iglesias.
Concluir cómo puede extrapolarse un Parlament con semejante composición en la formación de un Govern es igual de difícil a que acierte con mi pronóstico. La entrada de pequeños como UPyD o el Pi, que con un golpe de suerte de la aritmética, apoyándole o no, pudieran servirle de muleta, o que Podemos siga viendo al PSIB como “casta” después de los comicios, serían las únicas opciones del PP de seguir gobernando. Todo el resto, cambio de gobierno.
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