Con suerte, también tele

Con suerte para Més, a la hora de comprometer a Sánchez o a Iglesias, incluso logra tener, además de programa, también tele.

No somos el señor Zapatero. Es falso que agacháramos la cabeza. Sí que nos quejamos.Éstas y demás variantes han sido las respuestas de Més cuando a lo largo de la legislatura se les ha recordado todo lo que atrás tragaron en su ménage à cinq. Desde Son Espases hasta las prospecciones petrolíferas pasando por la financiación de Baleares. Més no quiere volver a pasar el trago de que se le eche en cara cuestiones de las que no habría querido tomar parte.

De ser el fiel anexo del PSIB a decir que no se pactaría con ellos. De coquetear con Podemos a lanzarles pullas a la mínima ocasión. Que sí mientras unos tienen tele, ellos tienen programa; que si el suyo es el programa realista; que si no basta indignarse, que si a ellos nadie les manda desde Madrid. Més chulea a sus potenciales aliados y les mete el dedo en el ojo con el descaro de quien se ha quitado los complejos de encima.

Més, o las diferentes siglas bajo las que sólo o en compañía se ha presentado el PSM, arrastraba el complejo de no tener más que un camino. Mientras Unió Mallorquina se hacía fuerte en el juego de decidir a quién aupaba al Consolat, el PSM no podía más que apoyar de manera incondicional al PSIB a sabiendas que si no lo hacía su votante no le perdonaría dejar gobernar al PP.

Ahora se ha quitado los complejos. Pese al fracaso de no haber podido canalizar la indignación, de que la alternativa al bipartidismo hayan sido otros que no estaban y no ellos, y de no haber podido unir a la izquierda nacionalista tras sus accidentadas primarias, Més se ha hecho fuerte.  Sabe que, ahora, con los mismos cinco diputados podría hacer mucho más que nunca, más que lo que hubiera podido hacer con diez si los partidos en el Parlament hubieran sido los mismos. Puede llegar el día en que juegue al juego que tanto le envidió a UM. Ahora es a ellos a quien, sea el PSIB o sea Podemos, tal vez se deberá seducir. 

Si no entra nadie nuevo más además de Podemos o si los posibles socios del PP no le suman los 30 diputados, aunque Més seguirá sin tener la llave de la gobernabilidad, sí podrá adelantarse a asignar los roles al PSIB y Podemos. Pudiendo poner a unos a las puertas del Consolat y dejando a los otros -sea PSIB o sea Podemos- la difícil decisión de dejar gobernar al PP o igualmente autodestruirse.  Si llegara ese momento, Més no tomaría una decisión precipitada. Después de sus decepciones en los anteriores pactos, sería más exigente en sus demandas y a la hora de pedir garantías por ellas. Como sabe que garantizarle algunas demandas no se puede hacer desde Palma, obligaría a Sánchez o a Iglesias a bajar a la arena. A comprometerse en firme. Y así pactar.Ese es el plan de Més que ahora les hace fuertes. La entrada de un Pi o de un Ciutadans le puede estropear los planes, pero sino tendrá lo que tantas veces se ha pensado tener sin tenerlo, poder y capacidad decisión. No sólo eso: con suerte para ellos, a la hora de comprometer a Sánchez o a Iglesias, incluso logran tener, además de programa, también tele. Con suerte para ellos.

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