El día que Podemos conoció a Morfeo

Cuando Jarabo llegue al Parlament volverá a encontrarse a Morfeo: ¿la pastilla roja o la pastilla azul? Tal vez un Sugus.

No descarto que haya periódicos que tengan el titular de las portadas del 25M ya escrito. No de ahora, sino de por lo menos hace tres o cuatro meses. En algunos casos con pequeñas variaciones. Titulares que combinarán ideas como ‘caída del bipartidismo’, ‘debacle del PP’, ‘Podemos entra con fuerza’, ‘Ciudadanos da la sorpresa’, etc. En ningún caso ningún atisbo de originalidad. Pero lo más grave: con la falta de perspectiva de los sucedido en el último año.La irrupción de Podemos en las instituciones de Baleares es tan previsible que es cuestionable que cuando llegue deba ser noticia. Que lo haga con fuerza es muy relativo. Si se toma como referencia las últimas elecciones no cabe ninguna duda: de la nada a estar con más que grupo propio. Pero no nos dormimos el pasado 25 de mayo y nos despertamos el próximo domingo. No podemos olvidarnos que hace menos de un año ya no se hablaba de que Podemos entrara, sino de que lo hiciera con posibilidad de ser primera fuerza. Quizás sólo en Baleares nunca pasara de aspirar a la segunda posición. Pero lo esperaba hacer con holgura.

Naturalmente, eso era Matrix. Una ficción proyectada por los medios de comunicación basados en la fotografía de un momento que reflejaban las encuestas. Más recientemente, hace cuatro meses la perspectiva había cambiado ya un poco. Si bien te tildaban de conservador por osarte a darle menos de diez diputados en el Parlament, al menos nadie te llamaba loco. Hoy esos mismos diez diputados es lo que prácticamente todo el mundo señala. A pesar de lo que ello significa: no ser segunda fuerza. El propio discurso de Podemos y las respuestas de su candidato al Parlament, Alberto Jarabo, ya denotan la asunción de ser los terceros y de que el PSIB les quedará por delante. Es la salida de Matrix. La llegada de Podemos al desierto de lo real. O en palabras de Jarabo: “el terreno de la realidad”.

Decir que Podemos era un suflé te podía convertir en casta según la ligereza del término para quién lo usará. Ahora, haberse deshinchado es una cosa que acepta cualquier podemita de bien. Entre ellos el propio Jarabo. Que si bien, cual Neo, siempre intuyó aquel Matrix, en los últimos meses ha estrechado su relación con Morfeo. No por dormirse en los laureles, sino por aceptar salir de aquella ilusión. Como versión futurista del Mito de la Caverna que es la película de los hermanos Wachowski -los mismos que vomitan contra el Consell de Mallorca por morosos-, Jarabo es el hombre que sale de la cueva y se atreve a mirar al sol.

Se han cumplido cuatro años del 15M. Aquel movimiento que pedía cambiar el sistema en nombre de la ciudadanía. Montad un partido y presentaos a las elecciones, les retaron algunos. El sistema más perfecto de medición de su legitimidad eran las urnas. Podemos da la razón a aquellos que lo alertaban. Ahora, lo medirán este 24M. Ah, y cuando Jarabo llegue al Parlament volverá a encontrarse con Morfeo: ¿la pastilla roja o la pastilla azul? Tal vez un Sugus.

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