La toma del Serapeo

Podemos dijo que no se repetiría un tercer pacto como los anteriores. Veremos.

Los asesinatos de cristianos por parte de los paganos en las calles de la Alejandría del siglo IV inician una espiral de violencia que acaba con una respuesta contundente del que será el germen de la iglesia copta, con la que los cristianos sitian a los paganos en el Serapeo de la ciudad. Tras días de sitio, el emperador romano decreta la expulsión inmediata de los paganos y la entrega del recinto a los seguidores de la, por entonces, joven fe. Así se relata en la película Ágora, de Alejandro Amenánabar, que recrea una secuencia en que la toma del Serapeo se convierte en su fin: la ira de los cristianos hacia los paganos les empuja a destruir todas sus posesiones y tesoros. La apabullante victoria de la izquierda en las elecciones autonómicas ponen en el horizonte un episodio similar, adaptado a la realidad actual, si las fuerzas que gobiernen malinterpretan su auge y la confianza que les han dado los ciudadanos.

Ante las numerosas interpretaciones al hundimiento del Govern de Bauzá y para pasar ya a fiscalizar a los vencedores de estas elecciones, y por lo tanto futuras fuerzas de gobierno, bastará resumir las causas de la derrota popular en dos palabras: sobró prepotencia. Y de ello deberá tomar nota el nuevo gobierno, que se enfrenta a las asignaturas pendientes que deja Bauzá pero que también deberá, si no mejorar, mantener los resultados de las materias en que los populares llegan al aprobado.

Bauzá deja en suspenso, aunque cerca del suficiente, la situación económica de la comunidad. Tras cuatro años de recorte del gasto público y reformas, Baleares sigue sin llegar a los objetivos de déficit y a su vez mejora unos datos de empleo con la creación de 20.000 puestos de trabajo en cuatro años. Ahí están los primeros retos del nuevo gobierno, que deberá seguir con el trabajo. Para ello habrá que lograr la mejora del sistema de financiación que no se ha conseguido. Pero también habrá que seguir controlando el gasto público. Los tres partidos que sustentarán al futuro gobierno han prometido la recuperación de personal sanitario, docente o la aprobación de rentas básicas para ciudadanos sin recursos. Tocará ver si son capaces de cumplir sus promesas sin perder el control de que no se gaste más de lo que se ingresa. Si para compensarlo tratan de mejorar ingresos deberán ir con cuidado de no obstaculizar el ritmo de generación de trabajo, y, a la vez, conseguir que éste tenga la calidad que han demandado durante los últimos años de legislatura.

Podemos dice que hay que acabar con el clientelismo en la política. La austeridad obligó al PP a acabar con una política que había servido tanto al anterior Pacte como al gobierno de Matas a desarrollar ese clientelismo: la de la subvención indiscriminada. Con excepciones: ahí está, por ejemplo, Kovacs. Los partidos de izquierdas están obligados a no caer en la tentación que cayeron en su último paso, no sólo por cuestión de regeneración democrática, sino también porque la necesidad económica lo impide. Por las mismas dos razones deberán evitar también la política del engrosar la administración para facilitar el reparto de cargos, el enchufe y el amiguismo. El PP dio pasos con la eliminación de numerosas empresas públicas, pero episodios como la dimisión del conseller Antoni Mesquida después de que se le quisiera forzar a colocar a afines, la de Miquel Deyà por no querer dar un trato de favor a un miembro del partido o la defenestración de Mateo Isern por no querer alimentar bocas a través de Emaya son prueba de que quedó lejos de lo que debe ser una exigencia: que la administración no sea una agencia de colocación. Ahora debe ser una exigencia para los partidos de izquierda que pronto estarán gobernando.

Finalmente, deberán hacer lo que han pedido a los populares durante cuatro años: pactar, consensuar y negociar. Deberán hacerlo en muchos temas, pero por prioritario destaca el de la Educación. Y para pactar, consensuar y negociar no basta hacerlo con actores afines. También, con aquellos que pueden plantear más distancias, entre ellos el propio Partido Popular como principal partido de la oposición y fuerza más representativa. La dificultad es elevada pero es lo que hay que pedirle. Más difícil incluso será hacerlo con los hoteleros. El lobby ya traga saliva. Evitando arrodillarse, el nuevo gobierno deberá evitar ningunear al principal actor económico si quiere avanzar en un cambio tranquilo y seguro del modelo productivo.

La autopsia al PP de Bauzá está apunto de concluir. La causa de la muerte puede ser contagiosa si además de la sonrisa, también la prepotencia cambia de bando. Dilapidar 35 diputados ha resultado ser fácil, más aún puede serlo 34. Si se reproduce la toma del Serapeo y la ira contra el PP anima a destruir el trabajo hecho y a aplicar el rodillo hasta ahora rechazado, en otros cuatro años les faltarán demasiados apoyos para evitar que la vuelta a las urnas de los votantes populares que en estas elecciones se han quedado en casa vuelva a traducirse en alternancia política.

Anuncios

Un comentario en “La toma del Serapeo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s