El PP se hace hipster

Entre el gusto por lo vintage y el abandono de ser un partido mainstream, el PP se configura como el primer partido hipster de Baleares. Foto: I. Buj

Bauzá quería reducir 16 escaños en el Parlament. Ante la negativa de la izquierda, ha decidido hacerlo él sólo. Por uno no ha cumplido su promesa y sólo reduce 15 de sus 35 diputados. Ahora, con 20, el PP es un partido de casi la misma relevancia que el PSIB, que es decir poco. Lejos de ser un partido de masas y mayorías se convierte en un producto de público reducido que acumula menos votos que la suma de Podem y Més. Ahora, los populares buscan reformularse y miran atrás para ver qué modas les funcionaron. Apuestan por algo nuevo pero quien lleva la voz es lo retro: Biel Cañellas y José María Rodríguez, bendecidos por la prescripción, y Pere Rotger, que ha cobrado dos años sueldo del Parlament sin una sola iniciativa parlamentaria: ni una triste pregunta de autobombo por la feria nupcial.

Descartado el PP de Bauzá, se debate si volver al PP de Cañellas o al PP de Matas. Entre el gusto por lo vintage y el abandono de ser un partido mainstream, el PP se configura como el primer partido hipster de Baleares. La sucesión de Bauzá queda en el aire a falta de encontrar un presidenciable gafapasta, con tirantes, frondosa barba de quince centímetros y a poder ser fofisano. Lamentan ahora dejar marchar a Font y Pastor quienes lucen gafapasta y tres diputados en el Parlament. Con el anuncio de Bauzá que se va él, que no le echan, a pesar de que los barones del partido en la Part Forana ya estudian si ponerle silicona en la cerradura de la puerta de la sede, se abre el debate sucesorio. En la búsqueda por lo hispter, los nombres que más suenan son José Vicente Marí, de la alternativa Ibiza, con aspecto intelectual y con barba, y Biel Company, hombre campestre y de refinados gustos -aficionado al mar, la langosta y el moët chandon-.
 
Sin poder estrangular a Bauzá a causa de la ilegalidad del asesinato, la junta regional del partido debatió modas y estilos para apostar por el futuro. El orden del día no llegó a entrar en los estampados tropicales o si cambiar el himno del partido por algo más indie o por una canción de Papa Topo, pero se debatieron tendencias que defender. Que si el regionalismo está demodé, como dijo Gijón -no está claro si hablaba él o Rodríguez-; que si la apuesta por el españolismo mainstream merece el abucheo a Ana María Aguiló, o que si algo tan comercial como no llevar imputados había sido un error porque era muy out
 
Con todo, no se descarta que el partido se atomice para satisfacer gustos más individuales. Cuando los diputados tomen acta deberán elegir si integrarse en el grupo parlamentario del Pi o en el de Ciudadanos. En su intento por renovar el partido, cuando Bauzá deje la presidencia y su acta, si Rafa Nadal tío no lo evita, Mabel Cabrer volverá a ser diputada. Es el gusto por lo vintage.
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