El retorno de los jedis

La Alianza Rebelde destrona al lado oscuro. Se les aplaude por haber reaccionado pese haberlo hecho tarde.

La rebelión en el PP reproduce a la perfección el final de la quinta temporada de Juego de Tronos. Biel Company, Mateu Isern, Martí Sansaloni, Sebastià Sagreras y un largo etcétera pronunciando uno a uno ese “por la guardia”. Para evitar dar más pistas que pudieran spoilear a quienes aún no lo han visto, cambio de ficción. Al final, Bauzá se irá de senador. Si Jar Jar Binks lo fue, ¿por qué no puede serlo Bauzá?. Dejemos de lado la salvedad que Binks representaba a su pueblo y a su planeta, mientras el aún presidente no representa ni a su partido.

Acomodados en el mundo intergaláctico de George Lucas, centrémonos en el papel de la Alianza Rebelde. Tras haber estallado la primera Estrella de la Muerte con la perdida de 15 diputados en el cuarto capítulo, Una nueva esperanza, la derrota del lado oscuro quedaba por completar. A Bauzá aún le daba tiempo de construir una segunda Estrella. Con el congreso aplazado sine die por la agenda de Rajoy, el líder -es un decir- del PP maniobraba para dejar atado y bien atado el hooliganismo en el partido. Como Gómez cantaría demasiado, nombra de portavoz adjunto a Antoni Camps. Pero la construcción de la segunda Estrella es avistada por la Alianza, que se dispone a detener los planes del lado oscuro.

Mientras dura la batalla y a modo de recordatorio se introducen flashbacks en el que el pequeño Anakyn Bauzá es aupado por los Obi Wan Rotger o Quin-Font Jinn, entre otros, frente a la que era en ese momento la amenaza fantasma, Carlos Delgado. De todos modos, la ira acaba llevando a Bauzá al lado oscuro. En otra secuencia se oye el grito de Mateu Isern Skywalker cuando Bauzá y Rodríguez le dicen con una sola voz eso de “Yo soy tu padre” y éste prefiere dejarse caer.

En la vuelta al presente ya se ve a Bauzá y, a tenor de los resultados, a su hábil estratega, Javier Fons, entrar ya derrotados en la sede del PP. A diferencia de en la Guerra de las Galaxias, los críticos no vencen al enfrentarse al otro bando, sino al dejar a Bauzá desprovisto del suyo. El sanedrín queda solo con Camps mientras un bloque encabezado por Salom, Vidal o Prohens se suman a la rebelión. Una vez más Bauzá pierde por contar con una mayoría silenciosa imaginaria. En el inútil cuerpo a cuerpo, Carlos Delgado califica de “energúmenos” a Company y al imputado Rotger para reprocharles enfrentarse a Bauzá cuando debería haberlo hecho por no pedir disculpas tras embarcarse a Cabrera con medios públicos para jalar langosta en un caso o por cobrar dos años del Parlament sin hacer más que calentar una silla en otro.

La Alianza Rebelde destrona al lado oscuro tutelada por el maestro Yoda, aquí Biel Cañellas, que bendecido por la prescripción e iniciado en la política cuando sólo había dos canales busca apadrinar la regeneración en el partido. La victoria rebelde puede ser tan efímera como estéril si siguen equivocándose en sus líderes y referentes. Se les aplaude por haber reaccionado pese a haberlo hecho tarde, pero sacar los tractores no bastará esta vez.

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