Βαλεαρίδες Νήσοι

Armengol lamentó en su investidura la deuda que recibe de éste para acto y seguido anunciar que ella se endeudará más. Foto: I. Buj

 

Armengol quiere ser Tsipras y Barceló su Varufakis, aunque por ahora no han dejado claro si el objetivo último es convertir Baleares en Βαλεαρίδες Νήσοι. Lo único confirmado es que preparan como atractivo para el retorno de la generación más preparada, que sobre su espalda recaiga el peso de la hipoteca de la deuda acumulada por Matas, Antich, Bauzá y también por Armengol.

Mientras Bauzá entrenaba durante el pleno de investidura la labor que desempeñará como senador, Armengol empezó su primera réplica de la legislatura lamentando la deuda que recibe de éste para acto y seguido anunciar que ella se endeudará más. Del “fracaso” con el que tildaba el incumplimiento de los objetivos de déficit del anterior ejecutivo estando en la oposición, a anunciar que ahora que gobierna tampoco piensa cumplirlos. Quiere renegociarlos como Tsipras pretende renegociar las condiciones de su rescate. 
Como el primer ministro griego, Armengol pide que le dejen endeudarse más. En ambos casos el objetivo es no tener que incumplir sus promesas. Con menos elegancia que la Troika, enfrente estaría Montoro, a quien siempre cabe acusar de ahogar las Βαλεαρίδες. Junto a la presidenta, un paso por delante y en el papel de Yanis Varufakis, su vicepresidente, Biel Barceló, dice que le permitan o no endeudarse más, él piensa hacerlo.

El lema ‘Hay que generar más deuda’ sustituye ahora que ha acabado la campaña eso de que ‘Pagarán quienes más tienen’ ya que es probable que no hubiera vendido igual de bien. Lo mismo hace Podemos, que una vez en la instituciones les dice a las familias que si quieren que sus hijos estudien hasta la última etapa en Sant Josep Obrer, en el CIDE o en La Salle tal vez deberían pagárselo. Más de 3.000 familias pasan a ser casta tras las elecciones.

La incógnita de dónde saldría el dinero para las medidas propuestas en sus programas y en su acuerdo de gobierno, como recuperar mil profesores, mil profesionales sanitarios o dar una renta mínima a personas sin recursos, ya tiene respuesta: nos lo dejarán los bancos. Vamos a engrosar una losa ya insostenible, la deuda, que representa más del doble de los ingresos anuales de la administración balear. Según el nuevo Govern, tiene margen para crecer. No se tiene en cuenta que el stock de islas para poner a la venta en caso de quiebra es inferior al griego. Aunque está claro que Biel Company siempre estará dispuesto a pujar por Cabrera.
 

Dice Barceló que el objetivo de déficit ha sido “impuesto”. Es el Varufakis que señala con el dedo a Alemania hablando de terrorismo. La afirmación humilla a los gobernantes y gestores locales, de quien se deduce que para que hagan algo tan lógico como cuadrar las cuentas debe venir alguien a imponérselo. Como el Govern no tiene garantizado que Madrid vaya a dar más ingresos, pretende que, al menos, Madrid permita más gasto.

Que el nuevo Govern no tenga garantizado más dinero para cuando Pedro Sánchez llegue a la Moncloa tras pactar con Pablo Iglesias, se debe a que en el nuevo Pakte de Progrés se parece tanto a los anteriores que por el camino había que pasar un poco de Més. Barceló ha investido a Armengol sin que Pedro Sánchez haya firmado el compromiso de mejorar la financiación que los econacionalistas habían puesto como línea roja para pactar. Enviaron su carta y una vez más han pasado de ellos. De momento Sánchez ha hecho con la financiación lo mismo que Rajoy: dejar una promesa tan ligera para el viento como son las palabras. Al final, lo único que ha sacado Més de la negociación es un Consell de Mallorca que fue suyo desde el minuto uno.

Por cierto, ahora que la aritmética parlamentaria lo permite, Més podría recuperar la propuesta de su exdiputado Miquel Àngel Mas e iniciar la comisión de investigación sobre Sa Nostra. Mientras sea un misterio para los ciudadanos el qué ha pasado con la principal caja de ahorros de la comunidad, sólo cabrá reírse de la Conselleria de Transparencia.

Volviendo a la helenización de Baleares y sin abandonar la cartera de la nueva consellera menorquina Camps no cabe descartar que para justificar el apéndice de Participación el nuevo Pakte someta a referéndum si se cumplen o no “las imposiciones” de Madrid. Lo podrían hacer con la tranquilidad que con ninguna respuesta se invitaría a Baleares a salir de España, salvo que Alemania aprovechara la ocasión para sumar su deseado lander de ultramar.

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