#malditaHemeroteca

Cuando vuelvan a sentarse en la silla y acaben de reirse pasen al siguiente párrafo. Foto: Última Hora

Que peligroso enemigo es la hemeroteca. Apenas mes y medio después de las elecciones ya basta una superficial mirada atrás para ver a políticos y partidos aplastados por sus palabras. No hay refugio en el matiz. El contraste del eslogan con la realidad es devastador.

“No me iré a Madrid”. La afirmación, sin margen para el equívoco, es del pasado mes de mayo. Firmado: José Ramón Bauzá. El expresidente era así de contundente cuando se le preguntaba por su futuro si no ganaba las elecciones. Convirtió en frase enlatada el “estaré a las duras y a las maduras”. “Si después del 24-M acaba en la oposición, ¿quedará al frente del partido?”, se le pedía. Su respuesta: “Siempre he dicho que estaría a las duras y a las maduras, y asumiré la responsabilidad que la ciudadanía quiera y desee, en el Govern o en la oposición”. Esta semana se ha perpetrado el nombramiento de Bauzá como senador autonómico. ¿Cabe excusarlo en la rebelión del partido? “No me iré aunque algunos quieran”, respondía Bauzá.

“No queremos un reparto de sillas”. Dos semanas después de las elecciones Podemos presumía aún de virginidad. Empezaba a negociar y aún no se había ensuciado los dedos. Bueno, había anunciado ya un pacto con el PSIB donde meses antes se decía que no se pactaría con el PSOE. Pero aún había escapatoria en una nueva forma de hacer las cosas. “Queremos un acuerdo de programa que nos debe convencer a todos y no un reparto de sillas, ya que somos gente normal que defiende a la gente normal en las instituciones más allá de a un partido”, anunciaba el líder del partido en Baleares, Alberto Jarabo. Dos semanas después, se comprometía a dar la presidencia del Govern al PSIB a cambio de una condición: la presidencia del Parlament. Su número 2, Xelo Huertas, pasaría a ocupar la silla más inútil de cuantas pueda haber.
 
“Hay que reducir asesores”. Los portavoces de la marca de Podemos en Palma, Som, prometían la limitación de los cargos de confianza en la administración. El compromiso lo llevaban a su programa electoral y lo cuantificaban: “Reducir el número de asesorias un 25%”. Prometía lo mismo Més. La promesa se traduce a la realidad en más asesores y más altos cargos, todo por el módico precio para el ciudadano de 300.000 euros al año. La primera justificación es que “no se puede hacer más con menos”; la segunda, que es “una inversión social”. Cuando vuelvan a sentarse en la silla y acaben de reirse pasen al siguiente párrafo. 
 
“Es reprobable que un conseller contrate a una persona relacionada sentimentalmente con él”. El juez reprobador es Vicenç Thomàs, ahora vicepresidente del Parlament y en la legislatura pasada portavoz adjunto del PSIB. Lo decía después de que el exconseller de Turismo Carlos Delgado, contratara a su pareja como asesora de su conselleria. El Govern trató de defender el nombramiento en el currículum de la contratada para luego aceptar su renuncia por no ser “estético”. El PSIB que nunca aceptó el argumento del currículum justifica ahora que la Consellera de Salut, Patricia Gómez, tenga como principal subordinado a su marido, precisamente diciendo que está cualificado para el puesto. La diferencia entre un caso y otro está únicamente en que el cargo de director del IB-Salut que desempeñará el marido de la consellera es de los mejores retribuidos de la administración. “De ser coherente, este mal ejemplo que ha dado Delgado hace necesaria una actuación inmediata por parte del presidente Bauzá”, decía Thomàs. Coherencia.
 
“No importaremos residuos de fuera de Mallorca para incinerar”. El programa de Més per Mallorca al Consell insular es nítido: “No volem ser el femer d’Europa”. Era la propuesta electoral después de toda una legislatura cargando contra la decisión de la institución de permitir que llegaran residuos de Italia e Irlanda para incinerar en la Isla con el objetivo de que la empresa incineradora amortice la sobredimensión de su planta sin que pague el ciudadano. El drama ambiental que suponía traerla antes tiene solución para el nuevo equipo de gobierno del Consell, encabezado por Més: Importar los residuos, pero de Menorca e Ibiza. Si hubieran puesto Baleares en lugar de Mallorca no lo incumplirían. “Me guste o no, me lo he de comer con patatas”, es la justificación del presidente insular Miquel Ensenyat.

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