Cuando Pdro sea presidente

Rajoy estuvo el viernes en Marivent por última vez. La pregunta es si cuando Pedro Sánchez sea presidente y el conseller Neguerela ministro, Baleares seguirá batallando igual. Foto: I. Buj

La visita del viernes de Rajoy a Marivent era la última para él. Pedro Sánchez será el próximo presidente de España. La encuesta del CIS de esta semana confirma el sondeo más fiable: los resultados de las elecciones autonómicas. Se anuncia un escenario en el que Podemos entregará el Gobierno al PSOE, ya que “es mejor un resfriado que una gripe” y al PP no le bastará Ciudadanos. En Baleares, el resultado será anunciado como un Oscar, con una efusiva Armengol al grito de: “¡Peeedrooo!”.

Para Baleares la cosa está menos clara. Precisamente por eso, Fernando Martínez-Maíllo, como emisario de Génova, le ha pedido esta semana al PP en Baleares que deje las guerras y se centre en las Generales. Madrid queda tan lejos de Palma que en Génova ni han entendido que el candidato a las generales es la principal batalla. Habrá que ver si Mateo Isern logra ser el candidato y si, de conseguirlo, José María Rodríguez no autodestruye el partido. El PP puede todavía despreciar el pase de gol que le hizo Jaume Font sugiriendo que el Pi podía ir de la mano de MÉS. Mientras los regionalistas sigan la deriva de Tofol Soler, los populares sólo deberán preocuparse de Ciudadanos, que en su apuesta por la regeneración ha nombrado de candidato en Baleares a Fernando Navarro, excargo público del PP, exasesor del PP y hermano de la sustituta de Bárcenas. Del otro lado, la incógnita por despejar es si Podemos y Més se repartirán los votos a partes iguales como en las autonómicas o si los de Pablo Iglesias se quedarán con el diputado nacionalista. Por parte de los socialistas, Pablo Martín volverá al Congreso con un solo acompañante.

Será cuando Pedro Sánchez sea presidente cuando empiece el examen al Govern. A falta de llegar a los primeros 100 días, los primeros 30 dejan la imagen de un Ejecutivo autonómico que no agacha la cabeza ante Madrid: que si nos ahoga, que si no nos da ni agua, que si se vota en contra de los objectivos de déficit, que si se pide al ministro que derogue la LOMCE o que si en una semana se aprueba una moratoria de facto a grandes superficies como respuesta al recurso de Rajoy a la Ley balear de Comercio. La pregunta es si cuando el gobierno central sea socialista y el conseller Negueruela sea ministro, Baleares seguirá batallando igual. Conseguir una mejor financiación, así como revertir otras injusticias con las que el Estado trata a Baleares, es una de las obligaciones de este Govern. Y no lo es sólo para el PSOE, sino también para Més, que se saltó su línea roja marcada en campaña de tener un compromiso escrito de Sánchez o Iglesias de mejorar la financiación para pactar aquí. Ahora serán cómplices de lo que pase.

Se dicen muchas cosas en campaña que no se cumplen. Ahí está que ninguno de los consellers del Govern haya pasado por nada parecido al examen de idoneidad que prometió para ellos Armengol. A falta de que lleguen las generales y poder ver qué se consigue de Madrid, el examen que ya está pasando el nuevo Govern es el de la regeneración en las instituciones. De momento, no sale bien parado del listón ético esperado. Que el marido de la consellera de Salud coloque a su paje de 20 años sin experiencia pero con carnet de partido como asesor técnico de la conselleria a la que más dinero va sonroja hasta al propio digitado que acaba dimitiendo y dejando en evidencia a su mentor. Que el marido de la consellera fuera director del IB-Salut era criticable sobre todo por la incoherencia del PSOE, que forzó el cese de la última pareja a la que colocó un conseller. En este caso, sin poder acreditar el mejor currículum para el puesto, no se subía el listón que dejó el PP, que en un episodio parecido nombró en 2011 a otro sub 30, con siete años de experiencia como celador, pero presidente de las Nuevas Generaciones de Palma, subdirector de la empresa pública sanitaria Gesma.

Mientras el nuevo Govern sigue anclado en vicios de enchufismo y amiguismo y hasta que Pedro Sánchez llegue a la Moncloa y permita valorar si el plantar cara de este primer mes va enserio o es sólo porque es contra el PP, Més podría recuperar la propuesta de su diputado Miquel Ángel Mas de abrir una comisión de investigación sobre Sa Nostra, que de momento el Frob ya ha llevado a Fiscalía. Si que la primera dama tuviera que sentarse en la sala verde del Parlament es un obstáculo, suprimamos ya la conselleria de Transparencia, ubicada irónicamente en el Palma Arena.


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