Truco o Iago

El conseller de Treball, Iago Negueruela, es ahora mismo la persona que da más miedo en Baleares. Y lo es por méritos propios

El disfraz de familiar nombrado por Podemos deja de dar miedo desde el momento en el que salen tantos que se pierde el factor sorpresa. Ni los podemitas se asustarían de un nuevo caso una vez están decididos a cambiar su reglamento que lo impide. Los de Alberto Jarabo han perdido la coherencia con este tema en el mismo lugar en que se la dejó el PSIB. Los socialistas señalan ahora a Podemos por ser esclavos de sus palabras, cuando el “que un conseller nombre a su pareja es reprobable” que pronunció durante la legislatura pasada Vicenç Thomàs debería todavía retumbarles en la cabeza.

Precisamente, otro disfraz posible para la noche de Halloween sería el de Laura Camargo, pero con él uno sólo atemoriza en el Consolat. Y para que a uno le den caramelos en el despacho presidencial basta que se ponga una bata blanca y un buen bigote. Con el disfraz de Miguel Lázaro además de un rosari ensucrat uno puede rapiñar incluso el pago de parte de la carrera profesional. Porque claro: ¿qué asusta más que una huelga de médicos en plena campaña? Lejos del Consolat, uno se puede echar unas risas yendo a la conselleria de Turismo disfrazado del exlíder de Esquerra -es un decir- Joan Lladó a pedir si también debe pagar la ecotasa. Otra forma de escuchar gritos de pánico es disfrazándose de José Ramón Bauzá y tocar al timbre de la sede del PP diciendo: “Soy yo, he vuelto”. Pero semejante nivel de crueldad podría suponer ensañamiento.

Con todo, hay un disfraz que da más miedo que decirle a Margalida Capellà que es la mujer de Llauger. El disfraz ideal para este Halloween es ponerse flequillo, americana de color crema, un collar demodé de hace diez años y hablar con acento gallego. El conseller de Treball, Iago Negueruela, es ahora mismo la persona que da más miedo en Baleares. Y lo es por méritos propios. Con ese disfraz, uno se va en la noche del 31 a tocar puerta a puerta a muchas empresas de nuestras islas y si no consigue los chuches como mínimo pone los testículos de corbata.

Puerta a puerta, el plan de Negueruela contra la precariedad, con el refuerzo de 31 inspectores de trabajo este verano, ha conseguido algo más que golosinas: ha destapado casi 2.000 contratos laborales fraudulentos, 457 contratos a tiempo parcial que escondían jornadas laborales de más horas que las declaradas y 106 trabajadores sin contrato que cobraban en negro. En total, 92 expedientes sancionadores abiertos con una propuesta de sanción de casi 350.000 euros. Todo ello en  solamente 43 días.

El plan buscaba disuadir de irregularidades en la contratación. Es decir: meter miedo a quien se le pasara por la cabeza tener a un trabajador en situación irregular. Uno de los retos de este Govern era que una vez reactivada la creación de empleo, éste fuera de calidad, y sin duda el miedo infundido por el conseller tendrá su efecto. Así que los paganos que vayan a celebrar Halloween ya lo saben: el disfraz ideal es el de Negueruela. Toc-toc: Truco o Iago. 

 

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