El camino de Sánchez

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Que hubiera nuevas elecciones sería despreciar el resultado de las últimas elecciones. Decirle a la ciudadanía que lo que ha decidido no vale, que lo vuelva a intentar. Y, sin embargo, unos nuevos comicios darían un resultado casi idéntico. Además, poner las urnas significaría enviar a su casa a 600 cargos electos, arriesgarse a empeorar los resultados y enfrentarse a los costes de una nueva campaña electoral. Por todo ello, no debe haber ni habrá nuevas elecciones.

Habrá pacto. Habrá acuerdo. Y Pedro Sánchez será presidente. Pablo Iglesias decía esta semana al candidato socialista que debía elegir entre un pacto con PP y Ciudadanos, la famosa Gran Coalición, o un pacto de izquierdas, con Podemos e Izquierda Unida. La realidad es que a Sánchez no se le presentan ninguna de esas dos alternativas: el PP no cree en la Gran Coalición más allá de como una fórmula de que gobierne el PP y, por lo tanto, nunca aceptaría un pacto en el que Sánchez fuera presidente; y, en el otro lado, la suma de PSOE, Podemos e IU suman menos diputados que la suma de PP y Ciudadanos. Ninguna de las dos es real.

Sánchez tiene dos caminos para llegar a Moncloa: el pacto con Podemos con el beneplácito -apoyo o abstención- de Ciudadanos o el pacto con Podemos con el beneplácito del independentismo. No hay más. Y el líder socialista ha dejado claro cual es su preferencia: el acuerdo con Podemos y Ciudadanos. Ambas fuerzas se niegan la una a la otra. Pero lo hacen con  ambigüedad: Albert Rivera dice que no apoyará un gobierno en el que esté Podemos; y Pablo Iglesias dice que no estará en un pacto en el que esté Ciudadanos. Sin embargo, Sánchez ni quiere que Ciudadanos apoye un gobierno con Podemos, ni tiene especial interés en que Ciudadanos apoye activamente su pacto. El camino de Sánchez, la única salida para él y para el PSOE, es el sí de Podemos y IU a su investidura y la abstención de Ciudadanos, que le convertirían en presidente en segunda votación. Las claves del pacto es todo aquello que queda por el camino: el apoyo independentista, el referéndum en Cataluña y la participación de Podemos en el Gobierno.

Podemos sabe que tendrá que ceder: no le interesan unas elecciones que lleguen con el mensaje que han sido forzadas por ellos y el PP y sabe que una parte importante de su electorado no entendería que el referéndum catalán o que las sillas fueran el obstáculo que impidiera un gobierno de izquierdas. Ciudadanos, por su parte, con su abstención podría conseguir dejar a Podemos fuera del Gobierno, a los independentistas fuera del acuerdo y al referéndum catalán fuera del programa de gobierno. Grandes logros que podría vender Rivera.  Sánchez podría buscar el pacto con Podemos acordando un programa de gobierno similar a los que han acordado socialistas y podemitas en varias comunidades, pero dejando a la formación y a algunas de sus medidas fuera del gobierno. La necesidad de tener la abstención de Ciudadanos podría ser la justificación ante Iglesias de no poder satisfacer todas sus demandas. Aún así, Iglesias podría vender todas las medidas de corte social y de regeneración como mérito propio. Con esa fórmula, Sánchez llegaría a la Moncloa con un pacto de izquierdas, sin haber metido a Podemos en el Gobierno, sin haber necesitado del apoyo independentista y sin haber tenido que apoyar el referéndum. Et voilà.

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