Atrapados en sa Feixina

Hila-Noguera-Comas-Can-Bibiloni_1366073587_23172407_1233x693
Los tres partidos que ahora gobiernan Palma se fotografiaron para mostrar su oposición a la destrucción de patrimonio en pleno siglo XXI. @ARCAPATRIMONI

Cort gastará 160.000 euros en un tema que ya había resuelto el gobierno de Aina Calvo hace seis años. Había un monumento franquista que adaptar a la Ley de Memoria Histórica para que pudiera representar a todos y tener una función pedagógica y se adaptó: problema resuelto. Ahora, en su habilidad por detectar problemas de la gente, como las terrazas del Borne que no molestaban a nadie o el quitar el sistema de recogida a domicilio de trastos que ahora han pasado a ocupar la vía pública, el Ayuntamiento de Palma ha decidido demoler sa Feixina. El problema del gobierno municipal no está sólo en cómo justificar que no valga la solución que adoptaron hace seis años los mismos partidos que ahora gobiernan, sino también en dos movimientos previos que ahora les atrapan en sa Feixina.

“La ciudad tiene que ser sensible a su patrimonio”, decía el actual alcalde José Hila. Hablaba de Can Bibiloni. Aún no se había llegado a un acuerdo en el reparto de sillas, cuando los tres partidos que ahora gobiernan Palma se fotografiaron para mostrar su oposición a la destrucción de patrimonio en pleno siglo XXI. Estuvieron acompañados por los miembros de la entidad proteccionista ARCA, que había liderado la oposición ciudadana al derribo del antiguo edificio industrial. Los líderes municipales de PSIB, Més y Podemos reconocían ahí la autoridad granjeada durante años por ARCA en la defensa del patrimonio de la ciudad. Ahora que la misma entidad, de las pocas que se mueven con la misma intensidad gobierne quien gobierne, se opone a la inesperada decisión de tumbar el monumento, su criterio no es tenido en cuenta. Tampoco comparten ya con ARCA el argumento de “mantener la fisionomía de la ciudad” que sí compartían para oponerse a la ampliación del puerto de es Molinar o a la construcción de viviendas en es Jonquet ni la “vergüenza” de destruir patrimonio en pleno XXI.

Poco después, una de las primeras decisiones que tomó el actual gobierno municipal al llegar al poder fue someter a consulta ciudadana la continuidad de las terrazas del Passeig des Born. El resultado de la consulta demostró que las terrazas no molestaban tanto. Ahí, paradójicamente, la única entidad que hizo campaña en contra de las terrazas fue ARCA. Ahora, esa política de que sea la calle quien tenga la última palabra se vuelve en contra del equipo municipal, con la oposición exigiendo llevar a referéndum la demolición del monumento. El único argumento esgrimido para no consultar una decisión irreversible es que, a pesar de que esta medida no figuraba en ningún programa electoral, es un compromiso de los acuerdos de gobernabilidad. Es decir: los tres partidos que gobiernan se han puesto de acuerdo en hacerlo y no necesitan escuchar a nadie más.

Romper consensos, oponerse a los colectivos con autoridad en el tema, no recular y no escuchar a nadie: era lo que criticaban antes quienes ahora gobiernan.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s