El Sinsajo

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Que el grupo mixto haya sumado en dos años el triple de los diputados que de haberlo habido hubiera sumado en los cuatro años de la legislatura pasada da una idea de al ritmo que van las cosas. La mutación del panorama político de 2015 es prácticamente completa: pocos partidos quedan reconocibles a la fisionomía y ánimo que entraron y salieron de las urnas de ese año. Aunque casos como PP o Podemos son muy evidentes, ningún partido ha sufrido la erosión y el desgaste de estos dos años como Més. La formación econacionalista que entró en las instituciones y soñó con gobernar surfeando la ola de la marea verde es hoy un partido desdibujado y de salida.

Sin embargo, esta semana se le ha presentado una nueva esperanza. La explotación hasta la saciedad de la coronación republicana de Toni Noguera como alcalde de Palma es la búsqueda de un reset y de la vuelta al punto de partida de la legislatura. El joven Noguera abre sus alas convertido en el Sinsajo de la rebelión que quiere reiniciar Més para borrar las críticas de quienes se presuponen sus sectores afines y la mancha de los repetidos contratos a su jefe de campaña. Pere Garau se convierte en el humilde distrito 12 de Panem, antes Panem de Mallorca, y el nuevo alcalde es el mejor cartucho del partido para tratar de recuperar al electorado que dio los mejores resultados a los econacionalistas en 2015 y que se ha ido bajando del tren decepcionados.

Noguera, explotado a la par que el histórico acceso a la alcaldía de Alaró de Guillem Balboa, será el nuevo señuelo. El rostro, el símbolo y el relato que tratará de aprovechar Més. Una bombona de oxígeno en forma de vara de mando que permite a la formación resucitar. Noguera se alza como el Sinsajo de la recuperación de su partido igual que Biel Company buscaba serlo en el PP. Sin embargo, el fantasma de la corrupción que entre otros, persigue a Álvaro Gijón supone un techo para el PP que le impide subir de 20 escaños. El mismo impulso es el que a falta de oficializar su candidatura busca Laura Camargo en Podemos. La portavoz del partido pretende con la vuelta a los círculos, el retorno a un discurso crítico con las instituciones y la aspiración de alcanzar el Consolat hacer olvidar a Huertas, Seijas, Bachiller y otras chicas del montón.

Ser hijo político de la vieja guardia del PSM hacen correr el riesgo de que Més puede ser menos Més, alentados por la idea de recuperar las viejas esencias que han aparcado el brío a David Abril o dejar a la consellera Fina Santiago más apadrinada por el Govern, consciente de su valor, que por su propio partido, pues no contratar a Garau genera desconfianzas. Hoy Més se reducirá a Noguera para minimizar los riesgos. La futura ley de alquiler vacacional se venderá con mayor discreción que la entronación de quien promete ser un “alcalde del cambio”.

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